Una de las nuevas corrientes del marketing turístico, concretamente de la llamada mercadotecnia experiencial, se basa “en la premisa de que un cliente elige un producto o servicio, por la vivencia que le ofrece antes de la compra y durante su consumo”. En definitiva, por si no te has enterado, te lo resumo en tres segundos, la autenticidad es la base de la experiencia que buscan los turistas.
Como no tenía muy claro los detalles de esa tendencia marketiniana, me puse el pasado sábado por la mañana a indagar lo que decía el máximo organismo mundial (la OMT) y nuestra administración turística (la Consejería de Turismo) al respecto. A continuación, te presento un resumen de lo que afirman, y acuérdate que mientras estabas ese sábado tomándote una cervecita, estaba yo haciéndote este resumen.
La Organización Mundial del Turismo afirma en sus escritos que la calidad de un destino no es solamente la suma de la calidad de sus componentes (hoteles, restaurantes, receptivos, transporte, museos, etc.), sino que la limpieza o la autenticidad, son cada vez más apreciados y valorados por el turista.
Además, señala que es absolutamente necesario “respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades de acogida, conservar su patrimonio cultural y humano y sus valores tradicionales”, fomentando la singularidad de cada recurso turístico, e insistiendo que “el reto para los destinos es adaptarse a esta flexibilidad y permitir la personalización necesaria para que desarrollen su singularidad”. La OMT vuelve a incidir en que los retos comunes en la calidad de los destinos turísticos pasan también, ineludiblemente, por una serie de medidas, presentándose en segundo lugar la “singularidad y la diferenciación”.
Y mientras tú te pedías tu segunda cerveza, yo me proponía leer lo que señalaba al respecto la Consejería de Turismo.
Pues bien, en el Plan de Marketing Turístico de Andalucía, se establece como primera fortaleza turística de nuestra región “la autenticidad”, señalándose que “Andalucía ha comenzado ya un viraje claro hacia el turismo de la experiencia auténtica”. Se destacan una serie de líneas relacionadas con las nuevas tendencias de mercados, volviendo a apuntar que “la identidad es un factor diferencial y auténtico muy competitivo respecto a otros destinos”.
Después leí lo que decía el “Plan Estratégico de Turismo de Andalucía, Horizonte 2020”, y fue volver a lo mismo, al mismo concepto y estrategia que había leído hasta entonces. En este caso, de forma rotunda, el Plan señala como una de las ideas fuerza que “había que posicionar a Andalucía como el principal destino experiencial del mundo, por riqueza y diversidad de su oferta, diferenciación, vivencias y sensaciones únicas, autenticidad, seguridad y calidad”.
Olé, grité en el salón de mi casa, mientras mi hijo me miraba con cara de preocupación.
En definitiva, después de la lectura de los principales informes a nivel internacional y de nuestra región, lo compartía, es cierto, hay que buscar esa singularidad, esa autenticidad, esa diferenciación, que es lo que busca el turista actual como factor de competitividad en nuestros destinos, y en eso en los destinos andaluces … no hay quien nos gane.
Pues contento por lo que había aprendido de esos textos, me puse a guardar los papeles para ir a recoger a un amigo Mexicano, profesor de la Facultad de Turismo de Guadalajara, que había venido a un Congreso a Málaga y estaba alojado en un hotel del centro de la Ciudad. Quería enseñarle la ciudad tan bonita y auténtica que tantas veces le dije que teníamos.
Y me fui al centro a buscarlo. Estaba en el hotel Room Mate de calle Larios.
Después de los besos y abrazos de rigor, de preguntarnos por nuestras familias, trabajos y el tiempo que hacía que no nos veíamos, le pregunté por el hotel, que le había recomendado, y nos pusimos a platicar (a hablar, por si no sabes mexicano).
- Está muy lindo, gracias, ya sabes el hotel tipo de cualquier parte del mundo y que sabes que está todo muy cómodo, me contestó.
Obvio que empezamos a hablar de turismo, y le comenté lo que acababa de leer del esfuerzo tan importante que estábamos haciendo para apostar por la autenticidad andaluza, la personalidad propia, el fomento por la diferenciación, y como en nuestros planes (y en las directrices de la OMT), estaba claro que había que apostar por lo propio, lo auténtico, lo diferente de cada destino. Me dijo que estaba totalmente de acuerdo, que le enseñara esa “Andalucía, esa Málaga tan típica” y empezamos a pasear.
Empezamos a andar por calle Larios “nuestra calle turística” y lo primero que nos encontramos fue con el escaparate de Victoria Secret (1), he de reconocer que nos paramos unos segundos en el escaparate admirando esas colecciones. Seguimos andando y pasamos por el escaparate de Vodafone (2) y miramos enfrente, que estaba NYX Professional (3). Me preguntó que qué era eso de NYX, a lo que le dije que no tenía ni puñetera idea … nos acercamos y vimos que era una tienda internacional de maquillaje.
Seguimos andando y mientras le hablaba de la gran ciudad que tenemos, pasamos por los escaparates de Desigual (4), Swarovski (5) y Etam (6).
Continuamos paseando y seguíamos platicando de la necesidad de apostar por lo “auténtico de uno, y que no existe en ninguna otra parte”. Mientras pasábamos por los escaparates de Bimba y Lola (7), Pull & Bear (8) y Pikolinos (9).
Aquella situación empezaba a molestarme, defendiendo la autenticidad y viendo la universalidad. Era una situación jodida, sin duda. Pero seguíamos andando, aunque yo ya lo que deseaba era enseñarle lo auténtico malagueño, que es a lo que vienen nuestros turistas.
Seguimos andando y hablando de turismo cuando pasamos por Springfield (10) y Oysho (11). Me preguntó que eso de Oysho que era, y le contesté que hacía un día espléndido. Alcanzamos la mitad de la calle y nos encontramos con Intimissimi (12), NNJ (13) y Makeup (14).
Pasé de estar un poco molesto, a estar hasta los cojones de esas multinacionales, … pero seguimos andando … y nos encontramos con Kiko Milano (15), Mango (16) y Caixa Bank (17).
En esto que mi amigo me dijo:
- Oye, Rafa, ¿no hay nada de aquí, de Málaga, todo lo que veo son marcas internacionales?
… y se hizo el milagro … apareció Casa Mira. Con gran alegría le expliqué que era una heladería “de toda la vida” de Málaga, que hacían el mejor helado de turrón del mundo, que tenía más de 100 años, entramos … y se quedó asombrado del sabor, del olor, de lo auténtico y de esa vivencia de diez minutos.
Y seguimos andando. Y volvimos a la realidad, seguimos paseando, seguimos hablando del turismo de vivir la experiencia de lo auténtico, cuando pasamos por Misako (18), Massimo Dutti (19), Bershka (20) y Women`s Secret (21).
En esa esquina de calle Larios, seguíamos hablando de la autenticidad del destino como factor competitivo, y me dijo que si podíamos ir a tomar algo al algún restaurante típico … a lo que le contesté que por supuesto que sí.
Doblamos la esquina del Women`s Secret y nos encontramos con un restaurante bien típico … el Burguer King (22).
Lo peor, es que es cierto todo lo anterior, hemos quedado 22 a 1, pero también es cierto que he exagerado un poco como buen andaluz … que es de lo poco típico y auténtico que nos va quedando.
domingo, 29 de julio de 2018
No me lo puedo creer
Hace unos días me llamó una joven malagueña que estaba estudiando en la Universidad de Groningen de Holanda ya que tenía interés en que tuviéramos una reunión para comentar su proyecto de tesis doctoral.
Llegó el día de nuestra reunión, que se desarrolló más o menos así.
- Buenos días, doctor Fuentes, muchas gracias por su tiempo, soy Andrea López, me dijo
- Buenos días, Andrea, bienvenida, pero por favor, ni doctor, ni de usted, me llamo Rafa
- Perdone, pero me va a ser difícil, me contestó con cortesía
Una vez pasados los primeros minutos de rigor preguntándole por como era esa Universidad, que desconocía, que quien le había dado mi nombre y que si estaba allí contenta, empezamos a hablar del tema de nuestra reunión.
- Bueno, Andrea, dime ¿de qué quieres hacer tu tesis doctoral?, cuenta conmigo para lo que pueda ayudarte, nos hace mucha falta jóvenes investigadoras como tú en el sector turístico.
- Pues de lo que quiero hacer mi tesis doctoral es sobre cómo están reaccionando los destinos turísticos al Cambio Climático, me dijo
- Perdón, ¿qué has dicho?, pregunté sin querer
Ella me miró, pensando que no le estaba haciendo ni puñetero caso, y volvió a decir
- Que estoy haciendo mi tesis sobre las estrategias que están llevando a cabo los destinos turísticos ante el cambio climático, y como soy de Málaga y además la Costa del Sol es conocida en toda Europa, pues la he elegido como caso de estudio.
Se hizo un silencio
- Doctor, disculpe ¿me ha entendido?
Tragué saliva, me hice el despistado ... y le dije si quería un vaso de agua. Afortunadamente me dijo que sí.
Camino a por su vasito de agua pensaba "que cojones le digo yo a esta criatura ... sobre todo porque no tengo ni puñetera idea de lo que se está haciendo". Y con perdón, si tu y yo, que nos dedicamos a esto del turismo, no sabemos qué es lo que se está haciendo para minimizar los efectos del cambio climático, es que no se está haciendo nada, pensaba.
Abrí la puerta con el vasito de agua en la mano y se lo acerqué.
- Bueno y dime, que tal te tratan por Holanda, intenté cambiar de tema
- Muy bien, muchas gracias, me contestó educadamente
Pero inmediatamente me volvió a preguntar
- Y bien, ¿me podría decir que es lo que están haciendo los municipios turísticos malagueños para adaptarse al cambio climático?
Volví a intentar cambiar de tema, era como esos momentos en que no te interesa nada la conversación y necesitas pasar a otra cosa.
- Andrea, para tu estudio de caso, tienes toda la información de la oferta turística por municipios, de la demanda turística, de los indicadores de competitividad y su evolución, de la comparativa con nuestra competencia, de los análisis de mercados, etc. Todo ello lo puedes encontrar en el Observatorio Turístico que está en internet y además ...
- Sí, doctor, ya lo sé, me lo he bajado y lo he analizado detenidamente, he leído los múltiples e interesantes estudios que están "colgados" ...
Entonces fui yo quien la corté
- Me alegra mucho que los consideres interesantes ...
Y volvió a cortarme
- ... pero no he encontrado nada sobre turismo y cambio climático.
Volví a tragar saliva, entendí que era imposible salir de aquello sin afrontar la realidad, la tenacidad de Andrea era mucho mayor que mis cambios de tema.
- Andrea, le contesté mirándola a los ojos y con carita de pena, no hemos estudiado la relación del cambio climático y el sector turístico, la verdad es que ...
- Disculpe, profesor, ya sé que ustedes no tienen nada al respecto, pero lo que quería es que me pudiera ayudar a obtener los planes existentes a nivel municipal de la relación del desarrollo turístico ante el cambio climático realizado por los ayuntamientos.
La volví a mirar a los ojos
- No hay nada al respecto, Andrea
Entonces fue ella la que abrió los ojos, se frotó el cuello y me volvió a preguntar
- Disculpe, ahora es usted quien no me ha entendido, me dijo con cara de sorprendida. Lo que le pedía es si me podía ayudar en obtener los estudios sobre las acciones que los ayuntamientos turísticos están desarrollando para mitigar, en lo posible, el cambio climático que se va a producir en sus municipios. Supongo que cada municipio lo tendrá y lo habrán aprobado en Pleno, Consejo, o como se llame el máximo órgano a nivel local, ¿verdad?
- Pues mucho me temo que supones mal, Andrea
- No me lo puedo creer, ¿está seguro?
- Andrea, seguro nunca estoy de nada, pero me temo que ningún municipio de Andalucía tiene un estudio sobre la relación del turismo con el cambio climático y que termine con unas estrategias de cómo actuar, para que esos cambios negativos sean lo menos perjudicial para el sector turístico.
- Ahora me ha entendido, ... pero cómo es posible, en Holanda sí que existen ¡¡
- Andrea, te entendí desde el primer momento, pero ...
Me volvió a cortar, no me cabe la menor duda que esta joven estudiante llegará a donde se proponga
- Disculpe, a ver si soy capaz de entenderlo en tres puntos: 1. Andalucía y la Costa del Sol viven del turismo, 2. En los próximos años se producirán cambios en el clima debido al efecto invernadero, y 3. ¿No se está planificando nada para poder reaccionar a esos cambios?
Miré hacia mi papel, todavía en blanco, y le dije
- Así es, no lo hubiera podido resumir mejor
- Pues creo que se están equivocando, otros destinos sí lo están haciendo
- Yo también lo creo, Andrea, le contesté y además tengo parte de dicha responsabilidad
- ¿Saben ustedes que si no hacen nada será perjudicial para el clima y para sus intereses económicos de futuro?
- Me temo que sí lo sabemos, pero no estamos haciendo nada
Y exclamó en un ataque de sinceridad de una joven de veinte años
- No me lo puedo creer ¡¡
- Pues así, es, créetelo y termina pronto tus estudios, que necesitamos a profesionales en este tema que puedan ayudarnos a planificar nuestro futuro
- Lo haré profesor, porque hoy viven del turismo, pero mañana si no hacen nada, los cambios climáticos que se producirán, harán que pierdan competitividad
- Lo comparto, Andrea, comparto esa importancia y lo perjudicial de no hacer nada
- Bueno, profesor, no le quito más tiempo, muchas gracias por sus explicaciones y por favor, si consigue alguna información envíemela
- Así lo haré, Andrea
... y se fue
Llegó el día de nuestra reunión, que se desarrolló más o menos así.
- Buenos días, doctor Fuentes, muchas gracias por su tiempo, soy Andrea López, me dijo
- Buenos días, Andrea, bienvenida, pero por favor, ni doctor, ni de usted, me llamo Rafa
- Perdone, pero me va a ser difícil, me contestó con cortesía
Una vez pasados los primeros minutos de rigor preguntándole por como era esa Universidad, que desconocía, que quien le había dado mi nombre y que si estaba allí contenta, empezamos a hablar del tema de nuestra reunión.
- Bueno, Andrea, dime ¿de qué quieres hacer tu tesis doctoral?, cuenta conmigo para lo que pueda ayudarte, nos hace mucha falta jóvenes investigadoras como tú en el sector turístico.
- Pues de lo que quiero hacer mi tesis doctoral es sobre cómo están reaccionando los destinos turísticos al Cambio Climático, me dijo
- Perdón, ¿qué has dicho?, pregunté sin querer
Ella me miró, pensando que no le estaba haciendo ni puñetero caso, y volvió a decir
- Que estoy haciendo mi tesis sobre las estrategias que están llevando a cabo los destinos turísticos ante el cambio climático, y como soy de Málaga y además la Costa del Sol es conocida en toda Europa, pues la he elegido como caso de estudio.
Se hizo un silencio
- Doctor, disculpe ¿me ha entendido?
Tragué saliva, me hice el despistado ... y le dije si quería un vaso de agua. Afortunadamente me dijo que sí.
Camino a por su vasito de agua pensaba "que cojones le digo yo a esta criatura ... sobre todo porque no tengo ni puñetera idea de lo que se está haciendo". Y con perdón, si tu y yo, que nos dedicamos a esto del turismo, no sabemos qué es lo que se está haciendo para minimizar los efectos del cambio climático, es que no se está haciendo nada, pensaba.
Abrí la puerta con el vasito de agua en la mano y se lo acerqué.
- Bueno y dime, que tal te tratan por Holanda, intenté cambiar de tema
- Muy bien, muchas gracias, me contestó educadamente
Pero inmediatamente me volvió a preguntar
- Y bien, ¿me podría decir que es lo que están haciendo los municipios turísticos malagueños para adaptarse al cambio climático?
Volví a intentar cambiar de tema, era como esos momentos en que no te interesa nada la conversación y necesitas pasar a otra cosa.
- Andrea, para tu estudio de caso, tienes toda la información de la oferta turística por municipios, de la demanda turística, de los indicadores de competitividad y su evolución, de la comparativa con nuestra competencia, de los análisis de mercados, etc. Todo ello lo puedes encontrar en el Observatorio Turístico que está en internet y además ...
- Sí, doctor, ya lo sé, me lo he bajado y lo he analizado detenidamente, he leído los múltiples e interesantes estudios que están "colgados" ...
Entonces fui yo quien la corté
- Me alegra mucho que los consideres interesantes ...
Y volvió a cortarme
- ... pero no he encontrado nada sobre turismo y cambio climático.
Volví a tragar saliva, entendí que era imposible salir de aquello sin afrontar la realidad, la tenacidad de Andrea era mucho mayor que mis cambios de tema.
- Andrea, le contesté mirándola a los ojos y con carita de pena, no hemos estudiado la relación del cambio climático y el sector turístico, la verdad es que ...
- Disculpe, profesor, ya sé que ustedes no tienen nada al respecto, pero lo que quería es que me pudiera ayudar a obtener los planes existentes a nivel municipal de la relación del desarrollo turístico ante el cambio climático realizado por los ayuntamientos.
La volví a mirar a los ojos
- No hay nada al respecto, Andrea
Entonces fue ella la que abrió los ojos, se frotó el cuello y me volvió a preguntar
- Disculpe, ahora es usted quien no me ha entendido, me dijo con cara de sorprendida. Lo que le pedía es si me podía ayudar en obtener los estudios sobre las acciones que los ayuntamientos turísticos están desarrollando para mitigar, en lo posible, el cambio climático que se va a producir en sus municipios. Supongo que cada municipio lo tendrá y lo habrán aprobado en Pleno, Consejo, o como se llame el máximo órgano a nivel local, ¿verdad?
- Pues mucho me temo que supones mal, Andrea
- No me lo puedo creer, ¿está seguro?
- Andrea, seguro nunca estoy de nada, pero me temo que ningún municipio de Andalucía tiene un estudio sobre la relación del turismo con el cambio climático y que termine con unas estrategias de cómo actuar, para que esos cambios negativos sean lo menos perjudicial para el sector turístico.
- Ahora me ha entendido, ... pero cómo es posible, en Holanda sí que existen ¡¡
- Andrea, te entendí desde el primer momento, pero ...
Me volvió a cortar, no me cabe la menor duda que esta joven estudiante llegará a donde se proponga
- Disculpe, a ver si soy capaz de entenderlo en tres puntos: 1. Andalucía y la Costa del Sol viven del turismo, 2. En los próximos años se producirán cambios en el clima debido al efecto invernadero, y 3. ¿No se está planificando nada para poder reaccionar a esos cambios?
Miré hacia mi papel, todavía en blanco, y le dije
- Así es, no lo hubiera podido resumir mejor
- Pues creo que se están equivocando, otros destinos sí lo están haciendo
- Yo también lo creo, Andrea, le contesté y además tengo parte de dicha responsabilidad
- ¿Saben ustedes que si no hacen nada será perjudicial para el clima y para sus intereses económicos de futuro?
- Me temo que sí lo sabemos, pero no estamos haciendo nada
Y exclamó en un ataque de sinceridad de una joven de veinte años
- No me lo puedo creer ¡¡
- Pues así, es, créetelo y termina pronto tus estudios, que necesitamos a profesionales en este tema que puedan ayudarnos a planificar nuestro futuro
- Lo haré profesor, porque hoy viven del turismo, pero mañana si no hacen nada, los cambios climáticos que se producirán, harán que pierdan competitividad
- Lo comparto, Andrea, comparto esa importancia y lo perjudicial de no hacer nada
- Bueno, profesor, no le quito más tiempo, muchas gracias por sus explicaciones y por favor, si consigue alguna información envíemela
- Así lo haré, Andrea
... y se fue
Debemos dar la lata
Creo que es la tercera reflexión que hago sobre este tema y los resultados de mis reflexiones al respecto han sido rotundas: nadie me ha hecho ni puto caso. Nadie.
Pero no voy a decaer en mi intento y voy a insistir una vez más. Vuelvo a la carga y que me perdonen los seis amigos que leen estos artículos de opinión y que ya conocen mis reivindicaciones al respecto.
La idea es clara. Las distintas administraciones tienen que controlar el boom de las viviendas con fines turísticos en sus territorios, antes de que la excesiva masificación de este fenómeno provoque que se consolide el fenómeno de turismofobia entre la población local, que tan bien conocen otros destinos turísticos como Ibiza, Barcelona, Palma, Madrid, etc.
La acción de los ayuntamientos hasta ahora, de todos los colores políticos ha sido o bien la del avestruz, “meto la cabeza debajo de la mesa y espero a que pase esto”, o aquella frase que nos recordaba que “errar es humano, pero aún lo es más culpar a los otros de nuestros errores”. En definitiva, lo de siempre, o esperar que pase el temporal o echarle la culpa a otro, … y así seguimos.
Déjame que te muestre la situación del mercado de inversión en viviendas de alquiler para uso turístico. Insisto, de pura inversión para obtener beneficios, que igual podrían invertir en comprar oro. Lo que quiero decir es que no es una inversión turística, que cuide el destino turístico, es una inversión inmobiliaria para hacer mucha caja en poco tiempo.
Déjame que te lo resuma en cuatro ideas:
1. Desde 2014 hasta 2017, los precios de los alquileres se han disparado un 25 % en toda España. De hecho, el alquiler en Barcelona y Madrid ha llegado a su máximo histórico.
2. Los fondos de inversión han entrado de lleno en este negocio, ya que según Tinsa (principal empresa de valoración del parque de viviendas), el 65 % de las compras del mercado de viviendas pertenecen a este tipo de fondos.
3. Cada vez hay más grandes empresas dedicadas a esta actividad, cuestión que se puede comprobar al detectar que el 3 % de los propietarios de viviendas con fines turísticos, controlan el 25 % de la oferta de estas viviendas, según Inside Airbnb (plataforma que proporciona estadísticas sobre los alojamientos de Airbnb).
4. La rentabilidad en la inversión en alquiler de viviendas, según el portal Idealista, triplica o cuadriplica el obtenido por la clásica inversión en Bonos del Estado.
Y ante este crecimiento exponencial, se están sucediendo una serie de circunstancias que están provocando que la población local tenga cada vez una mayor preocupación hacia este fenómeno. Preocupación que está dañando la imagen del sector turístico en su conjunto, ya que se está empezando a consolidar la idea de que el desarrollo turístico genera graves problemas sociales.
También te lo señalo en cuatro puntos:
1. Según el balance del Consejo General del Poder Judicial, el año pasado se produjeron casi 100 desahucios al día por no poder pagar esos cada vez más altos alquileres.
2. Ya hay destinos turísticos en los que se detecta una falta de personal para hostelería, ya que los sueldos medios son de unos 1.500 € al mes, y con unos alquileres de 1.000 € … a ver si eres capaz de vivir con los 500 € al mes restantes.
3. En algunos de esos municipios, como Ibiza, han llegado a habilitar un viejo hospital para alojar a personal sanitario, que de otra forma trabajarían en cualquier otro municipio, lo que está alarmando a la población local por los efectos negativos en el alquiler producido por las viviendas con fines turísticos.
4. Se está consolidando el fenómeno de las turismofobia, una palabreja que ni sabíamos que existía hace unos pocos años y que se está convirtiendo en el eje central de cualquier conversación que reflexione sobre los problemas que actualmente se están detectando en los destinos turísticos consolidados.
Y ante todo esto, ¿qué están haciendo las Administraciones? Ni mucho, ni poco. Fundamentalmente no están haciendo nada. Ya sé lo que estás pensando “pero, Rafa, ¿quieres decir que ante esta situación no se está haciendo nada?”, a lo que yo te contesto con educación por ser uno de mis pocos lectores, “a ver si lees con un poco de interés, eso es lo que llevo diciendo desde el principio de este artículo, efectivamente, no se está haciendo nada. Pero no nada, sino nada de nada. ¿Ahora?”
Bueno, hay alguien que está haciendo algo. Palma de Mallorca, como primera ciudad … a la que le seguirán otras. Acaba de aprobar en el último Pleno Municipal una medida pionera en toda España, prohibir todas las viviendas turísticas en pisos, autorizando solo a partir de julio a aquellas que estén ubicadas en viviendas unifamiliares. Creo que se han pasado una “jartá”, ni calvo ni con ocho pelucas.
En nuestros ayuntamientos andaluces, el único modelo de gestión a nivel local es aquella máxima tan nuestra de que “hagan ustedes lo que les salga de los cojones, pero no me den la lata”. Afortunadamente en algunos municipios se está empezando a considerar eso de que “vamos a intentar organizar esto, para que no me den más la lata”. Obvio que me quedo con esto último, aunque el objetivo sea siempre el mismo … que no me “den la lata”. En definitiva, insisto, para solucionar algo, … debemos dar la lata.
No me cabe la menor duda que este tipo de alquiler está ayudando a muchas familias que están obteniendo una magnífica renta por ella. No me cabe la menor duda que el restaurante de la esquina está beneficiándose de esos turistas que comen en su restaurante. No me cabe la menor duda que los bares de copas están felices con esos miles de jóvenes que llegan buscando nuestro ocio. No me cabe la menor duda que los responsables políticos con poca visión están contentos con decir que han venido unas decenas de miles de turistas más a su municipio … aunque no tengan ni puñetera idea de cuál es su gasto o cuales son los efectos positivos y negativos que generen.
Y, no me cabe la menor duda que o actuamos pronto, planificando una capacidad máxima de carga … o se generará un malestar en la población local contra el turismo, que será muy negativo para la convivencia y para la calidad de nuestro principal sector generador de empleo y riqueza.
O actuamos ahora planificando el próximo futuro o nos vamos a meter en un gran lío.
Pero no voy a decaer en mi intento y voy a insistir una vez más. Vuelvo a la carga y que me perdonen los seis amigos que leen estos artículos de opinión y que ya conocen mis reivindicaciones al respecto.
La idea es clara. Las distintas administraciones tienen que controlar el boom de las viviendas con fines turísticos en sus territorios, antes de que la excesiva masificación de este fenómeno provoque que se consolide el fenómeno de turismofobia entre la población local, que tan bien conocen otros destinos turísticos como Ibiza, Barcelona, Palma, Madrid, etc.
La acción de los ayuntamientos hasta ahora, de todos los colores políticos ha sido o bien la del avestruz, “meto la cabeza debajo de la mesa y espero a que pase esto”, o aquella frase que nos recordaba que “errar es humano, pero aún lo es más culpar a los otros de nuestros errores”. En definitiva, lo de siempre, o esperar que pase el temporal o echarle la culpa a otro, … y así seguimos.
Déjame que te muestre la situación del mercado de inversión en viviendas de alquiler para uso turístico. Insisto, de pura inversión para obtener beneficios, que igual podrían invertir en comprar oro. Lo que quiero decir es que no es una inversión turística, que cuide el destino turístico, es una inversión inmobiliaria para hacer mucha caja en poco tiempo.
Déjame que te lo resuma en cuatro ideas:
1. Desde 2014 hasta 2017, los precios de los alquileres se han disparado un 25 % en toda España. De hecho, el alquiler en Barcelona y Madrid ha llegado a su máximo histórico.
2. Los fondos de inversión han entrado de lleno en este negocio, ya que según Tinsa (principal empresa de valoración del parque de viviendas), el 65 % de las compras del mercado de viviendas pertenecen a este tipo de fondos.
3. Cada vez hay más grandes empresas dedicadas a esta actividad, cuestión que se puede comprobar al detectar que el 3 % de los propietarios de viviendas con fines turísticos, controlan el 25 % de la oferta de estas viviendas, según Inside Airbnb (plataforma que proporciona estadísticas sobre los alojamientos de Airbnb).
4. La rentabilidad en la inversión en alquiler de viviendas, según el portal Idealista, triplica o cuadriplica el obtenido por la clásica inversión en Bonos del Estado.
Y ante este crecimiento exponencial, se están sucediendo una serie de circunstancias que están provocando que la población local tenga cada vez una mayor preocupación hacia este fenómeno. Preocupación que está dañando la imagen del sector turístico en su conjunto, ya que se está empezando a consolidar la idea de que el desarrollo turístico genera graves problemas sociales.
También te lo señalo en cuatro puntos:
1. Según el balance del Consejo General del Poder Judicial, el año pasado se produjeron casi 100 desahucios al día por no poder pagar esos cada vez más altos alquileres.
2. Ya hay destinos turísticos en los que se detecta una falta de personal para hostelería, ya que los sueldos medios son de unos 1.500 € al mes, y con unos alquileres de 1.000 € … a ver si eres capaz de vivir con los 500 € al mes restantes.
3. En algunos de esos municipios, como Ibiza, han llegado a habilitar un viejo hospital para alojar a personal sanitario, que de otra forma trabajarían en cualquier otro municipio, lo que está alarmando a la población local por los efectos negativos en el alquiler producido por las viviendas con fines turísticos.
4. Se está consolidando el fenómeno de las turismofobia, una palabreja que ni sabíamos que existía hace unos pocos años y que se está convirtiendo en el eje central de cualquier conversación que reflexione sobre los problemas que actualmente se están detectando en los destinos turísticos consolidados.
Y ante todo esto, ¿qué están haciendo las Administraciones? Ni mucho, ni poco. Fundamentalmente no están haciendo nada. Ya sé lo que estás pensando “pero, Rafa, ¿quieres decir que ante esta situación no se está haciendo nada?”, a lo que yo te contesto con educación por ser uno de mis pocos lectores, “a ver si lees con un poco de interés, eso es lo que llevo diciendo desde el principio de este artículo, efectivamente, no se está haciendo nada. Pero no nada, sino nada de nada. ¿Ahora?”
Bueno, hay alguien que está haciendo algo. Palma de Mallorca, como primera ciudad … a la que le seguirán otras. Acaba de aprobar en el último Pleno Municipal una medida pionera en toda España, prohibir todas las viviendas turísticas en pisos, autorizando solo a partir de julio a aquellas que estén ubicadas en viviendas unifamiliares. Creo que se han pasado una “jartá”, ni calvo ni con ocho pelucas.
En nuestros ayuntamientos andaluces, el único modelo de gestión a nivel local es aquella máxima tan nuestra de que “hagan ustedes lo que les salga de los cojones, pero no me den la lata”. Afortunadamente en algunos municipios se está empezando a considerar eso de que “vamos a intentar organizar esto, para que no me den más la lata”. Obvio que me quedo con esto último, aunque el objetivo sea siempre el mismo … que no me “den la lata”. En definitiva, insisto, para solucionar algo, … debemos dar la lata.
No me cabe la menor duda que este tipo de alquiler está ayudando a muchas familias que están obteniendo una magnífica renta por ella. No me cabe la menor duda que el restaurante de la esquina está beneficiándose de esos turistas que comen en su restaurante. No me cabe la menor duda que los bares de copas están felices con esos miles de jóvenes que llegan buscando nuestro ocio. No me cabe la menor duda que los responsables políticos con poca visión están contentos con decir que han venido unas decenas de miles de turistas más a su municipio … aunque no tengan ni puñetera idea de cuál es su gasto o cuales son los efectos positivos y negativos que generen.
Y, no me cabe la menor duda que o actuamos pronto, planificando una capacidad máxima de carga … o se generará un malestar en la población local contra el turismo, que será muy negativo para la convivencia y para la calidad de nuestro principal sector generador de empleo y riqueza.
O actuamos ahora planificando el próximo futuro o nos vamos a meter en un gran lío.
lunes, 9 de abril de 2018
Nos creemos "mu" listos
Nos creemos "mu listos", nos creemos que de turismo sabemos una "jartá", para qué vamos a ir a un Seminario o Jornada para aprender algo de turismo ... si ya lo sabemos todo.
Y digo esto porque ha vuelto a pasar este año. La reflexión es la misma ¿"para qué voy a ir, si ya sé lo que van a contar"?, ¿qué me van a enseñar?, ¿para qué voy a perder el tiempo?.
Déjame darte mi opinión sobre la oferta de cursos de formación, de esos cursos que no valen para nada, porque como ya nos lo sabemos todo, ¿para qué vamos a ir a una cosa de esas?. Así es. Si se organiza una jornada sobre algo en un destino consolidado (por ejemplo, la Costa del Sol), a dicha jornada va el organizador, la ponente y un despistado, … más o menos, unas tres personas, o cuatro, en el mejor de los casos.
Y ruego que no te rías, porque a mí me pasó una vez.
En los cursos de formación, la única posibilidad de tener algo de éxito, es ofrecer un curso "on line" de una Institución Formativa “de prestigio” ... y no es precisamente por lo que puedas aprender ... sino por el título que añades a tu Curriculum. Eso sí, tienes que tener unos pocos de miles de euros para pagar la matrícula.
Hace unos días recibí la relación de los Cursos de Primavera de la Universidad de Málaga. Veinticinco interesantes cursos de distintas temáticas, donde se reflexionará desde la vertiente académica y la de los casos de éxitos.
Decía que, de las muchas temáticas propuestas, 25, ... ninguna sobre turismo, ninguna... y eso que vivimos del turismo.
Entre las interesantes temáticas que se analizarán, podemos destacar las relacionadas con la "Arteterapia y Educación Creativa" o el "BIM con Autodesk REVIT", este último verdaderamente atrayente, si tuviéramos alguna idea de lo que es el BIM, o el Autodesk o el Revit.
Pero también es necesario resaltar esos cursos relacionados con el "Coaching Sistémico para el proyecto de vida profesional", el de la "Comunicación efectiva" o el curso práctico sobre "Entrenando mis habilidades emocionales". Pero si hay alguno en el que me apuntaría, es ese que versará sobre el "Desarrollo personal a través de la Biodanza", aunque también me atrae ese de "Diez pasos para crear tu video comercial"... aunque puesto a elegir, el de la Biodanza sin duda. E invitaría a mi compañero del “Noticiero Turístico, desde el Rincón de la Luz”, el doctor Arcas, a que se ponga su traje de danza y me acompañe.
Al leerlos, tenía ganas de encontrarme con alguno relacionado con "El nuevo turismo que viene: las plataformas de intermediación", o con "La masificación de nuestros destinos y la necesidad de planificar el futuro", o con "El e-marketing y las redes sociales como promoción empresarial", el estudio de cualquier segmento o mercado emergente, ... o con esos dos o tres temas que tienes en la cabeza y que te preocupa de cara al futuro.
Pero no, no, no. De turismo, ninguno.
Como soy un poco curioso, llamé a un amigo que es profesor universitario y que suele organizar cursos de este tipo, y le pregunté la razón por la que no hubiera cursos de primavera, verano, otoño, o de lo que sea, relacionado con la actividad que genera la gran mayoría del empleo y riqueza de nuestras provincias. Su respuesta fue clara, "Rafa, te lo voy a resumir en cuatro palabras, porque no viene nadie".
Sus reflexiones fueron algo así como que era un esfuerzo inútil, organizar algo, invitar a expertos de fuera para conocer sus opiniones, que costaba un dineral, que llevaba mucho trabajo, ... y que una semana antes tenía que suspenderlo todo, porque se habían apuntado solo dos o tres personas. Me decía: “mucho tiempo, esfuerzo y dinero malgastado, así que ya no pienso organizar ningún curso de turismo de verano, otoño o de los cojones, porque simplemente no le interesa a nadie".
Pero claro, eso de que "no le interesa a nadie" es demasiado preocupante cuando estamos hablando de la Costa del Sol, que vive al 100 % del turismo.
Así es, vivimos del turismo, pero cuando se organizan Jornadas sobre cualquier actividad relacionada con nuestra principal actividad económica, van dos o tres valientes y sin decirlo a nadie, vaya a ser que queden como ignorantes. Y como no va nadie, pues no se organizan encuentros, jornadas o cursos donde reflexiones sobre los retos futuros.
Cursos, jornadas y eventos, no. Pero presentaciones sociales, ... ahí sí que estamos todos. Así es, por desgracia.
No tenemos tiempo para analizar los efectos de AirBnb a nuestros destinos, pero tenemos todo el tiempo para ir a cualquier presentación social que termine con una copita de vino. Así somos.
Y así nos encontramos con cursos de Primavera donde se va a estudiar, la Arteterapia; el BIM con Autodesk REVIT; el Coaching Sistémico Comunicación efectiva; el Desarrollo personal a través de la Biodanza; Cómo crear tu video comercial, etc., pero de turismo ... nada de nada.
Pero claro, como uno (yo) sigue teniendo interés por ver si es un caso particular o es lo normal, me voy a la oferta de Cursos de Primavera de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y el resultado es ... ooohhh lo esperable. Nada de nada.
Os cuento. La Uned oferta siete cursos y como ya te imaginas, ninguno de turismo.
Como supongo que estáis pendiente de conocer esas temáticas, os cuento brevemente de que van algunos de esos cursos que integra la oferta formativa. Pues nos encontramos desde el análisis del acoso escolar, hasta los aspectos procesales y psicosociales del derecho de familia, la nueva regulación del trabajo autónomo o la ejecución de medidas educativas en medio abierto en justicia juvenil, entre otros. Aunque yo me apuntaría a ese que tiene por título "La Saeta y su historia".
Insisto, todos muy interesantes, todos tendrán su público, en todos se llegarán a unas enriquecedoras conclusiones, ... pero de lo que vivimos, de turismo, nada de nada.
Como no hay interés, no hay cursos, y como no hay cursos, no hay reflexión. Un desastre.
Pues eso, que los que nos dedicamos a esto del turismo somos “mu listos”, y no necesitamos esa cosa tan extraña de ir a una jornada para poder actualizar nuestros conocimientos, o por lo menos, escuchar otras opiniones de personas expertas en la temática de análisis, … aunque si pusiéramos una copita de vino con su correspondiente canapé al final de la conferencia … a lo mejor los llenaríamos.
miércoles, 28 de febrero de 2018
Y ha cumplido 47 años
Pues sí, ya ha cumplido casi el medio siglo de vida. Una de las principales deficiencias y reclamaciones de la Costa del Sol, ya mismo tiene edad para jubilarse.
El saneamiento integral de la Costa del Sol es una necesidad perentoria de uno de los primeros y principales, todavía, destinos turísticos de Europa... desde hace 47 años.
En marzo volveremos a acordarnos de él, cuando empecemos a pensar en la temporada alta. Nos acordaremos que seguiremos con las "natas en las aguas" y que eso les joderá bastante a los turistas que vienen a disfrutar de nuestro sol... y de nuestras playas. El único problema es que son millones esos turistas que tienen como principal motivación el "sol y playa" y que con su gasto en el destino, generan miles de millones de euros y decenas de miles de empleos ... y pueden mandarnos al carajo, y lo peor, irse a otro sitio.
Decía que ya se ha hecho un hombretón, ha perdido pelo, se le está arrugando la piel, hace demasiado poco el amor, padece de vista cansada y empieza a tener una considerable barriga... igual que te pasó a ti... o te pasará cuando cumpla sus años.
Es curioso, nació en el mismo año que aquella célebre canción del verano "Cuando calienta el sol, aquí en la playa”, y que todavía bailas de vez en cuando. Tiene los mismos años que la fama de "El Lute", cuando se fugó por primera vez, o de cuando nació el Seat 124 sport, todo un Ferrari de su época, ... y cuando en aquel entonces, España era el segundo país del mundo por ingresos por turismo.
Parece obvio que la finalización del Saneamiento Integral de la Costa del Sol, es la demanda más prioritaria y urgente que el sector turístico malagueño reclama a las distintas administraciones, ya que su solución es necesaria para tener un destino turístico de CALIDAD, con mayúsculas. Está bien eso de la Q, del Sicted, de la ISO, del EFQM, el ASQ y otras muchas que sé que existen, pero que no tengo ni idea de cuáles son.
Digo que todos esos sistemas de gestión de la calidad están muy bien, pero si el agua del mar está sucia..., de poco valen todos esos inventos.
Pues eso, que la promesa de su finalización cumplió un añito, cinco añitos, diez añitos, se hizo mayor de edad, tuvo edad de casarse, de tener niños,... y ahora puede ser abuelo. El único problema es que todavía no se ha solucionado.
El único problema es que nadie ha cumplido con su palabra. Hagamos un poco de historia turística.
En marzo de 1971, el Gobernador Civil, ante todos los periodistas de la Provincia (en aquel entonces, si convocaba una rueda de prensa el Gobernador, había que ir por cojones) anunciaba la “la feliz culminación” de las obras para el saneamiento integral de la Costa del Sol. Obviamente era mentira, pero cualquiera le decía al Gobernador que era un mentiroso..., bueno como pasa ahora con un Ministro/a.
Tan mentira era, que dos años más tarde, en 1973 se redactaba el "Esquema de Planificación del Desarrollo de la Costa del Sol Occidental", a iniciativa de la "Cooperativa de Promotores de la Costa del Sol", con el objetivo de diagnosticar la situación turística de entonces y prever las necesidades futuras.
Estarás pensando que estoy de cachondeo. Estarás pensando que es imposible que los empresarios (Cooperativa de Promotores, se llamaban entonces) promovieran un estudio global sobre el destino. En absoluto, en aquellas décadas, la Asociación de Empresarios sí que tenía una visión integral del destino Costa del Sol, y no solo de la defensa de sus intereses sectoriales. Otro ejemplo de ello, es que fue la Cooperativa de Promotores quien impulsó y creó el Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos. Sí, el que conoces, que cumple 50 años este 2018 y que nadie sabe cuál será su futuro.
En ese estudio, se afirmaba claramente que era necesaria la ejecución de un plan en materia de saneamiento, "ya que se corre el riesgo de destrucción, si no se toman las medidas adecuadas para evitar una contaminación bacteriológica del litoral, que podría tener graves consecuencias". Sí, igual a como lo podrás leer mañana en cualquier periódico, pero que se escribió por primera vez en 1973.
Seguían insistiendo los autores del documento que las playas de los principales municipios tenían grandes problemas de polución bacteriológica (esta palabreja o estaría de moda o le gustaba a quien lo escribió), que venían de "aguas usadas" y que ponían en peligro a muchas "estaciones balnearias". E insistían en que el proyecto de saneamiento y depuración existente había que ponerlo en marcha lo antes posible. Sí, lo antes posible … solo han pasado 45 años de esa exigencia … tampoco es tanto.
Se señalaba hace esos cuarenta y tantos años, lo mismo que solicitamos hoy, que "una red de saneamiento, no resuelve por si sola ningún problema de polución, si no existe una estación de depuración que funcione bien; al contrario, podría concentrar la polución y agravaría las consecuencias". Estoy seguro que si quien escribiera esto viviera ahora, con sus ochenta o noventa años, volvería a escribir lo mismo.
Pero eso no fue un hecho aislado, posteriormente, en 1978 se publicó el "Plan de Ordenación de la Oferta Turística de la Costa de Sol", en este caso a iniciativa de la Secretaría de Estado de Turismo de entonces. Un tocho de más de 1.000 páginas de las que me he leído unas 20 (no te rías, como haces tú, he leído las conclusiones). Pues ese Plan insistía en lo mismo, en que el 75% de las aguas sucias se vertían directas al mar, y que eso había que remediarlo por todos los medios, considerándolo como "una situación muy grave". Hacía referencia a que se pusiera en marcha el "Plan General de Saneamiento Integral de la Costa del Sol Occidental", realizado por el Ingeniero José Luis Rodríguez de Torres en 1971 y el de la "Costa del Sol Oriental", realizado por el Ingeniero Germán García Rosales un año más tarde. Has vuelto a leer bien, sí, en 1971 y 1972 ya teníamos un Plan General de Saneamiento Integral para todo el litoral malagueño.
No quiero entretenerte con las actuaciones que proponían que era urgente realizar, más o menos son las mismas que las que proponemos ahora (es "medio broma"), pero planteaban un abanico de acciones, que si se hubiesen ejecutado en los últimos 40, 30, 20, 10 o 5 años, ya no tendríamos en este próximo verano los problemas que estoy seguro vamos a tener.
Para terminar esta reflexión, me gustaría mostrar mi admiración, agradecimiento y reconocimiento, al trabajo de ese grupo de hombres y mujeres que unidos en El Foro del Saneamiento de la Costa del Sol, encabezado por el gran Salvador Vilches, llevan reivindicando desde 2007 que finalicen todas las obras para que se cumpla esa promesa... de 1971 y que la calidad impere en nuestro destino turístico, empezando por lo más básico, el estado de nuestro litoral.
El saneamiento integral de la Costa del Sol es una necesidad perentoria de uno de los primeros y principales, todavía, destinos turísticos de Europa... desde hace 47 años.
En marzo volveremos a acordarnos de él, cuando empecemos a pensar en la temporada alta. Nos acordaremos que seguiremos con las "natas en las aguas" y que eso les joderá bastante a los turistas que vienen a disfrutar de nuestro sol... y de nuestras playas. El único problema es que son millones esos turistas que tienen como principal motivación el "sol y playa" y que con su gasto en el destino, generan miles de millones de euros y decenas de miles de empleos ... y pueden mandarnos al carajo, y lo peor, irse a otro sitio.
Decía que ya se ha hecho un hombretón, ha perdido pelo, se le está arrugando la piel, hace demasiado poco el amor, padece de vista cansada y empieza a tener una considerable barriga... igual que te pasó a ti... o te pasará cuando cumpla sus años.
Es curioso, nació en el mismo año que aquella célebre canción del verano "Cuando calienta el sol, aquí en la playa”, y que todavía bailas de vez en cuando. Tiene los mismos años que la fama de "El Lute", cuando se fugó por primera vez, o de cuando nació el Seat 124 sport, todo un Ferrari de su época, ... y cuando en aquel entonces, España era el segundo país del mundo por ingresos por turismo.
Parece obvio que la finalización del Saneamiento Integral de la Costa del Sol, es la demanda más prioritaria y urgente que el sector turístico malagueño reclama a las distintas administraciones, ya que su solución es necesaria para tener un destino turístico de CALIDAD, con mayúsculas. Está bien eso de la Q, del Sicted, de la ISO, del EFQM, el ASQ y otras muchas que sé que existen, pero que no tengo ni idea de cuáles son.
Digo que todos esos sistemas de gestión de la calidad están muy bien, pero si el agua del mar está sucia..., de poco valen todos esos inventos.
Pues eso, que la promesa de su finalización cumplió un añito, cinco añitos, diez añitos, se hizo mayor de edad, tuvo edad de casarse, de tener niños,... y ahora puede ser abuelo. El único problema es que todavía no se ha solucionado.
El único problema es que nadie ha cumplido con su palabra. Hagamos un poco de historia turística.
En marzo de 1971, el Gobernador Civil, ante todos los periodistas de la Provincia (en aquel entonces, si convocaba una rueda de prensa el Gobernador, había que ir por cojones) anunciaba la “la feliz culminación” de las obras para el saneamiento integral de la Costa del Sol. Obviamente era mentira, pero cualquiera le decía al Gobernador que era un mentiroso..., bueno como pasa ahora con un Ministro/a.
Tan mentira era, que dos años más tarde, en 1973 se redactaba el "Esquema de Planificación del Desarrollo de la Costa del Sol Occidental", a iniciativa de la "Cooperativa de Promotores de la Costa del Sol", con el objetivo de diagnosticar la situación turística de entonces y prever las necesidades futuras.
Estarás pensando que estoy de cachondeo. Estarás pensando que es imposible que los empresarios (Cooperativa de Promotores, se llamaban entonces) promovieran un estudio global sobre el destino. En absoluto, en aquellas décadas, la Asociación de Empresarios sí que tenía una visión integral del destino Costa del Sol, y no solo de la defensa de sus intereses sectoriales. Otro ejemplo de ello, es que fue la Cooperativa de Promotores quien impulsó y creó el Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos. Sí, el que conoces, que cumple 50 años este 2018 y que nadie sabe cuál será su futuro.
En ese estudio, se afirmaba claramente que era necesaria la ejecución de un plan en materia de saneamiento, "ya que se corre el riesgo de destrucción, si no se toman las medidas adecuadas para evitar una contaminación bacteriológica del litoral, que podría tener graves consecuencias". Sí, igual a como lo podrás leer mañana en cualquier periódico, pero que se escribió por primera vez en 1973.
Seguían insistiendo los autores del documento que las playas de los principales municipios tenían grandes problemas de polución bacteriológica (esta palabreja o estaría de moda o le gustaba a quien lo escribió), que venían de "aguas usadas" y que ponían en peligro a muchas "estaciones balnearias". E insistían en que el proyecto de saneamiento y depuración existente había que ponerlo en marcha lo antes posible. Sí, lo antes posible … solo han pasado 45 años de esa exigencia … tampoco es tanto.
Se señalaba hace esos cuarenta y tantos años, lo mismo que solicitamos hoy, que "una red de saneamiento, no resuelve por si sola ningún problema de polución, si no existe una estación de depuración que funcione bien; al contrario, podría concentrar la polución y agravaría las consecuencias". Estoy seguro que si quien escribiera esto viviera ahora, con sus ochenta o noventa años, volvería a escribir lo mismo.
Pero eso no fue un hecho aislado, posteriormente, en 1978 se publicó el "Plan de Ordenación de la Oferta Turística de la Costa de Sol", en este caso a iniciativa de la Secretaría de Estado de Turismo de entonces. Un tocho de más de 1.000 páginas de las que me he leído unas 20 (no te rías, como haces tú, he leído las conclusiones). Pues ese Plan insistía en lo mismo, en que el 75% de las aguas sucias se vertían directas al mar, y que eso había que remediarlo por todos los medios, considerándolo como "una situación muy grave". Hacía referencia a que se pusiera en marcha el "Plan General de Saneamiento Integral de la Costa del Sol Occidental", realizado por el Ingeniero José Luis Rodríguez de Torres en 1971 y el de la "Costa del Sol Oriental", realizado por el Ingeniero Germán García Rosales un año más tarde. Has vuelto a leer bien, sí, en 1971 y 1972 ya teníamos un Plan General de Saneamiento Integral para todo el litoral malagueño.
No quiero entretenerte con las actuaciones que proponían que era urgente realizar, más o menos son las mismas que las que proponemos ahora (es "medio broma"), pero planteaban un abanico de acciones, que si se hubiesen ejecutado en los últimos 40, 30, 20, 10 o 5 años, ya no tendríamos en este próximo verano los problemas que estoy seguro vamos a tener.
Para terminar esta reflexión, me gustaría mostrar mi admiración, agradecimiento y reconocimiento, al trabajo de ese grupo de hombres y mujeres que unidos en El Foro del Saneamiento de la Costa del Sol, encabezado por el gran Salvador Vilches, llevan reivindicando desde 2007 que finalicen todas las obras para que se cumpla esa promesa... de 1971 y que la calidad impere en nuestro destino turístico, empezando por lo más básico, el estado de nuestro litoral.
miércoles, 7 de febrero de 2018
Hoy es 7 de febrero
Lo escribí hace un par de años, y quiero recordarlo todos los 7 de febrero
Hoy es domingo, pero un domingo muy raro. Todo a mi alrededor está alterado, todo son carreras, voces, vecinos buscando a sus hijos, familias cargadas de bultos, saliendo, huyendo de sus casas.
Yo quería ir a buscar a Juanito y a Paco para jugar, como todos los domingos, pero mi mamá no me ha dejado. Llevamos unos meses muy mal, desde que mi papá se fue a defender a la República y la Democracia, como dice mi mamá, todo ha cambiado. Ya no somos felices, ya no estamos tranquilos, ya no hablamos con casi nadie, ya casi no voy al cole, ya no me deja salir de casa, …, y hasta pasamos hambre.
Hoy es domingo, 7 de febrero de 1937, y aunque solo tenga cinco años, veo que va a pasar algo, no es normal todo lo que está sucediendo. Veo un continuo trajín de mujeres entrando y saliendo, veo a mi madre como llora al mirarme. Hoy es un simple 7 de febrero, pero parece que es el último día de la humanidad.
Se abre la puerta y entra mi tío Antonio, le dice a mi mamá que lo acompañe a la cocina. Cierran la puerta, pero me voy a escuchar lo que dicen. Tengo frío, estoy asustado, ¿qué está pasando?.
Mi tío dice, escucha Enriqueta, mañana llegarán a Málaga unos 25.000 soldados fascistas, son alemanes, italianos, moros y los nacionales. El general Queipo de Llano ha dicho que arrasarán Málaga, que violarán a las mujeres y que matarán a los hombres que hayan tenido algo que ver con la República.
Tienes que irte, por aquí todos saben que tu marido es socialista e irán a por tí. Coge a Rafalito y vete, vete ya, por la carretera de Almería, no cojas nada, sólo al niño, y vete. ¿Me has escuchado?, vete ya, le dijo, gritando esto último.
Yo empecé a llorar, salieron y me vieron acurrucado al lado de la puerta, llorando y sin entender nada, pero con una sensación de que se acababa el mundo, ... y no sabía la razón, de toda aquella sin razón.
Mi tío Antonio se despidió, le dijo a mi mamá que se iba a esconder en un cortijo de Alhaurín, volvió a insistir en que nos fuéramos ya, y él se fue, literalmente, corriendo.
Vámonos, me dijo mi mamá. Hijo mío, nos tenemos que ir, me volvió a decir, acariciándome el pelo. Coge los zapatos y el abrigo, y nos vamos.
Pero, ¿a dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?, …, le preguntaba, sin tener ninguna respuesta, ya que ella estaba cogiendo una sábana, metiendo cosas dentro y haciendo una especie de saco con ella.
Rafalito, ¿me has escuchado?, que nos vamos ya, haz lo que te he dicho, me repitió, esta vez a gritos. Yo estaba paralizado, no podía moverme, tenía solo cinco años pero me daba la sensación que a partir de ese día nunca nada sería igual. Me sobrepuse como pude, e hice lo que me dijo, cogí los zapatos y me puse el abrigo.
A continuación me dijo que me quedara allí quieto, sin moverme de la silla y salió al patio. Escuché como se abrazaba y lloraba con la Paca, con Carmen, con Isabel, …, llorando volvió a la casa, me agarró de la mano, tiró de mi con fuerza, y llorando, ahora los dos, nos fuimos de nuestra casa, sin mirar hacia atrás y sin saber si alguna vez volveríamos a verla, o incluso, si volveríamos a ver amanecer un nuevo día.
A partir de ahí viví, la semana más trágica que se pueda vivir, la semana que nunca olvidaré, aunque tuviera quinientos años, la que me hizo hacerme adulto, sin pasar por la niñez, la que he recordado cada una de las noches de mi vida, y que estoy seguro que recordaré, en las que me quede por vivir.
Fueron siete días de horror, de espanto, de pánico, de sangre, de violencia, de muerte, de desgarros familiares, de un lloro continuo que hacía imposible escuchar cualquier otra cosa que no fueran gritos o bombas. Bombas de aviones, bombas de barcos, sonido de ráfagas de disparos hacia nosotros.
Nunca, nada ni nadie, podrá imaginar algo más espantoso que ver como matan a miles de mujeres que huían corriendo y desesperadas, cubriendo con sus cuerpos a sus hijos y ancianos padres, para salvarlos de la muerte y ser ellas quienes morían.
Así fue, así pasó, así lo sigo viviendo todos los días en mi cabeza. Machaconamente, repetitivamente.
Salimos corriendo para el centro de Málaga, nosotros vivíamos en lo que ahora es Dos Hermanas. Yo pensé que íbamos al centro, a casa de mi tío Federico, pero me equivoqué, no pasamos por el centro, nos dirigimos por el puerto, camino a algún lugar que yo no conocía, que nunca pasé por allí, …, pero no estábamos solos, no. Aquello, efectivamente, era un auténtico éxodo de malagueños que corrían a ninguna parte.
Aquella situación era dantesca, decenas de miles de personas nos agolpábamos por esas pequeñas calles, casi corriendo, y casi todos teníamos la misma fisonomía. Mujeres cogiendo a sus hijos de las manos, con sus ancianos padres y madres al lado y llevando, casi con los dientes, algunas pertenencias que se negaban a dejar olvidadas.
Decenas de miles de niños que no sabíamos la razón de aquello, que solo íbamos corriendo por una carretera que no sabíamos a donde nos llevaba, en un estado de dolor, de rabia, acompañado del sufrimiento de los mayores.
Una carretera que no sabíamos a dónde conducía, ... maldita carretera de Almería.
Maldita carretera en la que vi, con mis cinco años, morir a cientos de personas, mujeres jóvenes, niños pequeños, dulces ancianos. Vi desangrarse a un niño, mientras mi mamá intentaba socorrerlo, vi muchos trozos de cuerpos humanos dispersos por esa maldita carretera.
Sentí lo que es el infierno. Quise morir, quería pararme y que aquello terminara de una vez.
En esos días se regó de sangre la carretera de Almería.
Columnas italianas, aviación alemana, buques de guerra nacionalistas. Fascistas europeos unidos para masacrar, literalmente, a miles de indefensos malagueños que huíamos sin nada, con el único objetivo de salvar lo poco de vida que nos quedaba.
Nos bombardeaban desde el cielo, nos bombardeaban desde el mar. Las bombas caían cerca nuestra, pero afortunadamente, ni a mi mamá, ni a mí nos alcanzaron. Pero desgraciadamente vimos como alcanzaron, hirieron, desangraron, destrozaron, rompieron, …, mataron, a miles de personas, que lo único que hacían era, al igual que nosotros, huir de esa barbarie.
Ha sido lo peor que yo he vivido, y sigo viviendo, ha sido lo peor que ha pasado en la atroz Guerra Civil española, …, quizás ha sido lo peor que puede vivir un niño, ..., una persona.
Todavía cierro los ojos y veo aquellas escenas. Aquellas escenas que se repetían día a día, y que solo nos dejaba descansar un rato en las frías, heladas, noches a la intemperie, de aquel febrero de hace 81 años.
Escenas que se componían de un ritual muy simple, intentar matar a los malagueños que huíamos por la carretera de Almería. Matarnos con bombas, con bombas que provenían de barcos y de aviones. Todo un despliegue fascista para matar a pobres indefensos que corríamos sin mirar hacia atrás, sin disponer de un solo tirachinas con el que poder defendernos de esos barcos de guerra y aviones que nos ametrallaban desde el cielo.
Nosotros llegamos a Almería, y después a Barcelona, y salvamos la vida, pero lo que nunca podremos es dejar de pensar en lo que vivimos, y lo que nunca, nunca, nunca quiero es que olvidemos a los miles de malagueños que fueron exterminados en esa puñetera carretera.
Que la memoria prevalezca, y recordemos siempre a las decenas de miles de malagueños y malagueñas que tuvieron que huir de la barbarie fascista por la Carretera de Almería, la gran mayoría de ellos, por el simple hecho de defender la legitimidad democrática, la república y los valores de izquierdas.
Que la memoria prevalezca, pero también exijo que algún día cercano se haga justicia.
Por ellos, siempre, siempre, mi más sincera admiración, homenaje, reconocimiento y declaración de que siempre, siempre, los tendremos entre nosotros y los recordaremos como héroes.
Esto solo ha querido ser unas líneas de homenaje en el día de hoy, 7 de febrero, a mi padre, Rafael Fuentes Aragón, y a mi abuela, Enriqueta Aragón Benítez, recordando lo que tuvieron que pasar, cuando siendo demasiado niño mi padre, y demasiado joven mi abuela, tuvieron que huir por ese infierno de la Carretera de Almería.
Y a mi abuelo, al que nunca lo conocí, porque lo mataron defendiendo la LIBERTAD, la DEMOCRACIA y la REPÚBLICA.
Hoy es domingo, pero un domingo muy raro. Todo a mi alrededor está alterado, todo son carreras, voces, vecinos buscando a sus hijos, familias cargadas de bultos, saliendo, huyendo de sus casas.
Yo quería ir a buscar a Juanito y a Paco para jugar, como todos los domingos, pero mi mamá no me ha dejado. Llevamos unos meses muy mal, desde que mi papá se fue a defender a la República y la Democracia, como dice mi mamá, todo ha cambiado. Ya no somos felices, ya no estamos tranquilos, ya no hablamos con casi nadie, ya casi no voy al cole, ya no me deja salir de casa, …, y hasta pasamos hambre.
Hoy es domingo, 7 de febrero de 1937, y aunque solo tenga cinco años, veo que va a pasar algo, no es normal todo lo que está sucediendo. Veo un continuo trajín de mujeres entrando y saliendo, veo a mi madre como llora al mirarme. Hoy es un simple 7 de febrero, pero parece que es el último día de la humanidad.
Se abre la puerta y entra mi tío Antonio, le dice a mi mamá que lo acompañe a la cocina. Cierran la puerta, pero me voy a escuchar lo que dicen. Tengo frío, estoy asustado, ¿qué está pasando?.
Mi tío dice, escucha Enriqueta, mañana llegarán a Málaga unos 25.000 soldados fascistas, son alemanes, italianos, moros y los nacionales. El general Queipo de Llano ha dicho que arrasarán Málaga, que violarán a las mujeres y que matarán a los hombres que hayan tenido algo que ver con la República.
Tienes que irte, por aquí todos saben que tu marido es socialista e irán a por tí. Coge a Rafalito y vete, vete ya, por la carretera de Almería, no cojas nada, sólo al niño, y vete. ¿Me has escuchado?, vete ya, le dijo, gritando esto último.
Yo empecé a llorar, salieron y me vieron acurrucado al lado de la puerta, llorando y sin entender nada, pero con una sensación de que se acababa el mundo, ... y no sabía la razón, de toda aquella sin razón.
Mi tío Antonio se despidió, le dijo a mi mamá que se iba a esconder en un cortijo de Alhaurín, volvió a insistir en que nos fuéramos ya, y él se fue, literalmente, corriendo.
Vámonos, me dijo mi mamá. Hijo mío, nos tenemos que ir, me volvió a decir, acariciándome el pelo. Coge los zapatos y el abrigo, y nos vamos.
Pero, ¿a dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?, …, le preguntaba, sin tener ninguna respuesta, ya que ella estaba cogiendo una sábana, metiendo cosas dentro y haciendo una especie de saco con ella.
Rafalito, ¿me has escuchado?, que nos vamos ya, haz lo que te he dicho, me repitió, esta vez a gritos. Yo estaba paralizado, no podía moverme, tenía solo cinco años pero me daba la sensación que a partir de ese día nunca nada sería igual. Me sobrepuse como pude, e hice lo que me dijo, cogí los zapatos y me puse el abrigo.
A continuación me dijo que me quedara allí quieto, sin moverme de la silla y salió al patio. Escuché como se abrazaba y lloraba con la Paca, con Carmen, con Isabel, …, llorando volvió a la casa, me agarró de la mano, tiró de mi con fuerza, y llorando, ahora los dos, nos fuimos de nuestra casa, sin mirar hacia atrás y sin saber si alguna vez volveríamos a verla, o incluso, si volveríamos a ver amanecer un nuevo día.
A partir de ahí viví, la semana más trágica que se pueda vivir, la semana que nunca olvidaré, aunque tuviera quinientos años, la que me hizo hacerme adulto, sin pasar por la niñez, la que he recordado cada una de las noches de mi vida, y que estoy seguro que recordaré, en las que me quede por vivir.
Fueron siete días de horror, de espanto, de pánico, de sangre, de violencia, de muerte, de desgarros familiares, de un lloro continuo que hacía imposible escuchar cualquier otra cosa que no fueran gritos o bombas. Bombas de aviones, bombas de barcos, sonido de ráfagas de disparos hacia nosotros.
Nunca, nada ni nadie, podrá imaginar algo más espantoso que ver como matan a miles de mujeres que huían corriendo y desesperadas, cubriendo con sus cuerpos a sus hijos y ancianos padres, para salvarlos de la muerte y ser ellas quienes morían.
Así fue, así pasó, así lo sigo viviendo todos los días en mi cabeza. Machaconamente, repetitivamente.
Salimos corriendo para el centro de Málaga, nosotros vivíamos en lo que ahora es Dos Hermanas. Yo pensé que íbamos al centro, a casa de mi tío Federico, pero me equivoqué, no pasamos por el centro, nos dirigimos por el puerto, camino a algún lugar que yo no conocía, que nunca pasé por allí, …, pero no estábamos solos, no. Aquello, efectivamente, era un auténtico éxodo de malagueños que corrían a ninguna parte.
Aquella situación era dantesca, decenas de miles de personas nos agolpábamos por esas pequeñas calles, casi corriendo, y casi todos teníamos la misma fisonomía. Mujeres cogiendo a sus hijos de las manos, con sus ancianos padres y madres al lado y llevando, casi con los dientes, algunas pertenencias que se negaban a dejar olvidadas.
Decenas de miles de niños que no sabíamos la razón de aquello, que solo íbamos corriendo por una carretera que no sabíamos a donde nos llevaba, en un estado de dolor, de rabia, acompañado del sufrimiento de los mayores.
Una carretera que no sabíamos a dónde conducía, ... maldita carretera de Almería.
Maldita carretera en la que vi, con mis cinco años, morir a cientos de personas, mujeres jóvenes, niños pequeños, dulces ancianos. Vi desangrarse a un niño, mientras mi mamá intentaba socorrerlo, vi muchos trozos de cuerpos humanos dispersos por esa maldita carretera.
Sentí lo que es el infierno. Quise morir, quería pararme y que aquello terminara de una vez.
En esos días se regó de sangre la carretera de Almería.
Columnas italianas, aviación alemana, buques de guerra nacionalistas. Fascistas europeos unidos para masacrar, literalmente, a miles de indefensos malagueños que huíamos sin nada, con el único objetivo de salvar lo poco de vida que nos quedaba.
Nos bombardeaban desde el cielo, nos bombardeaban desde el mar. Las bombas caían cerca nuestra, pero afortunadamente, ni a mi mamá, ni a mí nos alcanzaron. Pero desgraciadamente vimos como alcanzaron, hirieron, desangraron, destrozaron, rompieron, …, mataron, a miles de personas, que lo único que hacían era, al igual que nosotros, huir de esa barbarie.
Ha sido lo peor que yo he vivido, y sigo viviendo, ha sido lo peor que ha pasado en la atroz Guerra Civil española, …, quizás ha sido lo peor que puede vivir un niño, ..., una persona.
Todavía cierro los ojos y veo aquellas escenas. Aquellas escenas que se repetían día a día, y que solo nos dejaba descansar un rato en las frías, heladas, noches a la intemperie, de aquel febrero de hace 81 años.
Escenas que se componían de un ritual muy simple, intentar matar a los malagueños que huíamos por la carretera de Almería. Matarnos con bombas, con bombas que provenían de barcos y de aviones. Todo un despliegue fascista para matar a pobres indefensos que corríamos sin mirar hacia atrás, sin disponer de un solo tirachinas con el que poder defendernos de esos barcos de guerra y aviones que nos ametrallaban desde el cielo.
Nosotros llegamos a Almería, y después a Barcelona, y salvamos la vida, pero lo que nunca podremos es dejar de pensar en lo que vivimos, y lo que nunca, nunca, nunca quiero es que olvidemos a los miles de malagueños que fueron exterminados en esa puñetera carretera.
Que la memoria prevalezca, y recordemos siempre a las decenas de miles de malagueños y malagueñas que tuvieron que huir de la barbarie fascista por la Carretera de Almería, la gran mayoría de ellos, por el simple hecho de defender la legitimidad democrática, la república y los valores de izquierdas.
Que la memoria prevalezca, pero también exijo que algún día cercano se haga justicia.
Por ellos, siempre, siempre, mi más sincera admiración, homenaje, reconocimiento y declaración de que siempre, siempre, los tendremos entre nosotros y los recordaremos como héroes.
Esto solo ha querido ser unas líneas de homenaje en el día de hoy, 7 de febrero, a mi padre, Rafael Fuentes Aragón, y a mi abuela, Enriqueta Aragón Benítez, recordando lo que tuvieron que pasar, cuando siendo demasiado niño mi padre, y demasiado joven mi abuela, tuvieron que huir por ese infierno de la Carretera de Almería.
Y a mi abuelo, al que nunca lo conocí, porque lo mataron defendiendo la LIBERTAD, la DEMOCRACIA y la REPÚBLICA.
viernes, 2 de febrero de 2018
Vendrá
Vendrá, no me cabe la menor duda que vendrá. Mi duda es si haremos algo para estar preparados para cuando llegue, o seguiremos con esa costumbre, tan nuestra, de no planificar casi nada. Llegó en muchos destinos turísticos, está llegando en algunos de los andaluces …, pero seguimos mirando a otro sitio.
En 2015 llegaron a Andalucía unos 26 millones de turistas, el recién finalizado 2017 se ha cerrado con unos 30 millones. Sin coger ninguna calculadora, somos capaces de llegar a la conclusión de que en solo tres años han llegado a nuestra región 4 millones de turistas más … sobre una pechá de turistas que ya teníamos.
Para entendernos. En estos tres años han llegado adicionalmente tantos turistas más, como si uniéramos a todas las criaturitas que vivimos en las Provincias de Almería, Córdoba, Huelva y Jaén, más las Ciudades de Sevilla y Málaga. Es decir, demasiados turistas más. Otro ejemplo, en 2017 llegaron a nuestra Andalucía 3,5 veces más turistas, que los andaluces y andaluzas que tenemos la suerte de vivir en esta tierra. Sí, sí, que a ti solito, solita, te tocan 3,5 turistas.
Y a estas alturas de mi reflexión, mis cinco fieles lectores se estarán preguntando qué es eso que vendrá. Pues el palabro de moda, la turismofobia, que lo podría definir como “estar hasta los cojones de tanto turismo”.
Es cierto, que en determinadas fechas y en determinados lugares se concentra una gran afluencia de turistas. Andalucía es muy grande, pero los destinos turísticos más atractivos son pocos. Y a esos pocos destinos, veinte o treinta, es donde querrán ir la inmensa mayoría de los 31,5 millones de turistas que se estima visitarán nuestra región en este 2018.
Si te parece, hagamos una reflexión del pasado reciente, del próximo futuro y lo que estamos haciendo.
Del pasado reciente
Hace pocos meses, la gran mayoría de los medios de comunicación, turísticos y generalistas, informaban que en Barcelona, según sus vecinos, el turismo se había convertido en el problema más grave de la Ciudad, relegando al segundo puesto el paro y las condiciones laborales, que encabezaban la lista desde 2008. No es una reflexión de alguien, es la conclusión de un estudio realizado sobre la opinión de los residentes y recogido en el Barómetro semestral del Ayuntamiento de Barcelona.
También es conocida la respuesta ciudadana en otras muchas ciudades, que ya han dicho “basta” a esa afluencia masiva en determinados meses: Mallorca, Ibiza, San Sebastián, el centro de Madrid, … Conocemos situaciones donde los alquileres se han disparado a unos 1.200 euros por un pisito de 75 metros, debido a la presión de “cambiar” pisos de alquiler, por Viviendas con Fines Turísticos. Y claro, con un suelo de 1.500 euros al mes, difícilmente se puede pagar 1.200 sólo en alquiler.
No estoy diciendo que esto esté pasando sólo en España, para nada. Es un fenómeno, como la esencia del turismo, globalizado, y se está produciendo en los principales destinos turísticos de Europa.
De esta forma, muchas ciudades están sufriendo ya el “rechazo al turismo”, … y se pusieron a actuar. Algunas acciones pueden parecer serias, otras de risa, pero se han puesto a actuar. De las serias, Barcelona aprobó una medida que paraliza la apertura de nuevos hoteles en las zonas más turísticas de la ciudad y están limitando la existencia de alquileres vacacionales. Mallorca fijó un número máximo de plazas de alojamiento, la misma medida de tope máximo lo hicieron Ibiza y Menorca, señalando el Gobierno balear que en los próximos años estos cupos podrían verse reducidos.
De las que no parecen tan serias (déjame que aquí ponga un par de ejemplos de ciudades italianas): la alcaldesa de Roma diseñó la organización de los recorridos turísticos por dónde tenían que ir los turistas para evitar que se detuvieran, comieran y se bañaran en monumentos, o que el Gobierno de Florencia planteó dispersar a manguerazos a los turistas que se sentaran en las escalinatas de las plazas y de las iglesias. A tanto no habría que llegar, …, pero es una opción.
Del próximo futuro
Casi todos, casi todas, habéis estado en Fitur, y algunas, algunos, habéis estado en los foros de debate sobre el futuro turístico que se organizan de forma paralela con la feria, que todo el mundo dice que odia, pero que nadie se pierde.
Pues en todos esos sitios han salido los palabros “turismofobia” y otro más feo todavía, “turistificación”. No voy a entrar en sus diferencias (porque todavía no me he enterado bien cuales son), pero lo que sí está claro es que desde el macro foro de Exceltur, hasta en las mesas redondas de Aecit, o en las cervezas relajadas en las barras de bar, en todos sitios se hablaba de que debemos tener cuidado con la expansión sin planificación, de la falta de control en las llegadas, de tener como objetivo el número de turistas y pernoctaciones y olvidarnos de lo importante, los ingresos y los empleos de calidad generados.
En el señalado foro de Exceltur, la primera mesa redonda estaba compuesta por el Secretario General de la OMT, el Ministro de Turismo y de no sé qué más de España, la Presidenta del World Travel & Tourism Council, el Presidente de IFEMA y la Directora de Desarrollo de la OCDE, y todos hicieron una especial referencia al cuidado que debemos tener para no provocar esa turismofobia en nuestros destinos, que debemos fijar la capacidad de carga de las ciudades y debemos planificar el futuro de la competitividad turística del 2020 ahora.
En definitiva, que el control de la masificación será un elemento clave para quienes quieran tener un papel protagonista en los destinos de referencia de la próxima década. Por ponerte solo un ejemplo, la CNN recomienda no viajar a Barcelona en 2108, debido a la turismofobia.
¿Y qué estamos haciendo nosotros?
Nada.
No sigo, y no es porque me esté quedando sin espacio, es que simplemente no estamos haciendo nada. O mejor, nada de nada.
Y es en esta época de bonanza turística; conociendo la problemática situación de otros destinos parecidos a los nuestros; cuando las viviendas turísticas se están expandiendo sin control; cuando en los foros de debate se plantea claramente que va a ser un gran riesgo para nuestras ciudades; cuando está ya llegando a destinos andaluces eso de “estar hasta los cojones de los turistas”; … cuando estamos viendo las barbas de nuestro vecino cortar, es cuando debemos ponernos nosotros a trabajar
En 2015 llegaron a Andalucía unos 26 millones de turistas, el recién finalizado 2017 se ha cerrado con unos 30 millones. Sin coger ninguna calculadora, somos capaces de llegar a la conclusión de que en solo tres años han llegado a nuestra región 4 millones de turistas más … sobre una pechá de turistas que ya teníamos.
Para entendernos. En estos tres años han llegado adicionalmente tantos turistas más, como si uniéramos a todas las criaturitas que vivimos en las Provincias de Almería, Córdoba, Huelva y Jaén, más las Ciudades de Sevilla y Málaga. Es decir, demasiados turistas más. Otro ejemplo, en 2017 llegaron a nuestra Andalucía 3,5 veces más turistas, que los andaluces y andaluzas que tenemos la suerte de vivir en esta tierra. Sí, sí, que a ti solito, solita, te tocan 3,5 turistas.
Y a estas alturas de mi reflexión, mis cinco fieles lectores se estarán preguntando qué es eso que vendrá. Pues el palabro de moda, la turismofobia, que lo podría definir como “estar hasta los cojones de tanto turismo”.
Es cierto, que en determinadas fechas y en determinados lugares se concentra una gran afluencia de turistas. Andalucía es muy grande, pero los destinos turísticos más atractivos son pocos. Y a esos pocos destinos, veinte o treinta, es donde querrán ir la inmensa mayoría de los 31,5 millones de turistas que se estima visitarán nuestra región en este 2018.
Si te parece, hagamos una reflexión del pasado reciente, del próximo futuro y lo que estamos haciendo.
Del pasado reciente
Hace pocos meses, la gran mayoría de los medios de comunicación, turísticos y generalistas, informaban que en Barcelona, según sus vecinos, el turismo se había convertido en el problema más grave de la Ciudad, relegando al segundo puesto el paro y las condiciones laborales, que encabezaban la lista desde 2008. No es una reflexión de alguien, es la conclusión de un estudio realizado sobre la opinión de los residentes y recogido en el Barómetro semestral del Ayuntamiento de Barcelona.
También es conocida la respuesta ciudadana en otras muchas ciudades, que ya han dicho “basta” a esa afluencia masiva en determinados meses: Mallorca, Ibiza, San Sebastián, el centro de Madrid, … Conocemos situaciones donde los alquileres se han disparado a unos 1.200 euros por un pisito de 75 metros, debido a la presión de “cambiar” pisos de alquiler, por Viviendas con Fines Turísticos. Y claro, con un suelo de 1.500 euros al mes, difícilmente se puede pagar 1.200 sólo en alquiler.
No estoy diciendo que esto esté pasando sólo en España, para nada. Es un fenómeno, como la esencia del turismo, globalizado, y se está produciendo en los principales destinos turísticos de Europa.
De esta forma, muchas ciudades están sufriendo ya el “rechazo al turismo”, … y se pusieron a actuar. Algunas acciones pueden parecer serias, otras de risa, pero se han puesto a actuar. De las serias, Barcelona aprobó una medida que paraliza la apertura de nuevos hoteles en las zonas más turísticas de la ciudad y están limitando la existencia de alquileres vacacionales. Mallorca fijó un número máximo de plazas de alojamiento, la misma medida de tope máximo lo hicieron Ibiza y Menorca, señalando el Gobierno balear que en los próximos años estos cupos podrían verse reducidos.
De las que no parecen tan serias (déjame que aquí ponga un par de ejemplos de ciudades italianas): la alcaldesa de Roma diseñó la organización de los recorridos turísticos por dónde tenían que ir los turistas para evitar que se detuvieran, comieran y se bañaran en monumentos, o que el Gobierno de Florencia planteó dispersar a manguerazos a los turistas que se sentaran en las escalinatas de las plazas y de las iglesias. A tanto no habría que llegar, …, pero es una opción.
Del próximo futuro
Casi todos, casi todas, habéis estado en Fitur, y algunas, algunos, habéis estado en los foros de debate sobre el futuro turístico que se organizan de forma paralela con la feria, que todo el mundo dice que odia, pero que nadie se pierde.
Pues en todos esos sitios han salido los palabros “turismofobia” y otro más feo todavía, “turistificación”. No voy a entrar en sus diferencias (porque todavía no me he enterado bien cuales son), pero lo que sí está claro es que desde el macro foro de Exceltur, hasta en las mesas redondas de Aecit, o en las cervezas relajadas en las barras de bar, en todos sitios se hablaba de que debemos tener cuidado con la expansión sin planificación, de la falta de control en las llegadas, de tener como objetivo el número de turistas y pernoctaciones y olvidarnos de lo importante, los ingresos y los empleos de calidad generados.
En el señalado foro de Exceltur, la primera mesa redonda estaba compuesta por el Secretario General de la OMT, el Ministro de Turismo y de no sé qué más de España, la Presidenta del World Travel & Tourism Council, el Presidente de IFEMA y la Directora de Desarrollo de la OCDE, y todos hicieron una especial referencia al cuidado que debemos tener para no provocar esa turismofobia en nuestros destinos, que debemos fijar la capacidad de carga de las ciudades y debemos planificar el futuro de la competitividad turística del 2020 ahora.
En definitiva, que el control de la masificación será un elemento clave para quienes quieran tener un papel protagonista en los destinos de referencia de la próxima década. Por ponerte solo un ejemplo, la CNN recomienda no viajar a Barcelona en 2108, debido a la turismofobia.
¿Y qué estamos haciendo nosotros?
Nada.
No sigo, y no es porque me esté quedando sin espacio, es que simplemente no estamos haciendo nada. O mejor, nada de nada.
Y es en esta época de bonanza turística; conociendo la problemática situación de otros destinos parecidos a los nuestros; cuando las viviendas turísticas se están expandiendo sin control; cuando en los foros de debate se plantea claramente que va a ser un gran riesgo para nuestras ciudades; cuando está ya llegando a destinos andaluces eso de “estar hasta los cojones de los turistas”; … cuando estamos viendo las barbas de nuestro vecino cortar, es cuando debemos ponernos nosotros a trabajar
… y no estamos haciendo nada.
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