martes, 27 de abril de 2021

Son fascistas

Si proponen políticas fascistas, si son xenófobos como los fascistas, si tienen actitudes fascistas, si se sienten superiores como los fascistas, si tienen discursos fascistas, si son homófobos como los fascistas … entonces, querido amigo/a, es que son fascistas.

Y sí, proponen políticas fascistas.  Basan su ideología en un proyecto único, donde su idea es exaltar la nación, la bandera, tratando de eliminar el pensamiento político y la libertad individual, gestando su proyecto sobre la obediencia hacia un líder, queriendo construir un sistema dictatorial.

Y sí, son xenófobos.  Igual que hace pocas décadas rechazaban y generaban odio hacia los judíos, hoy lo hacen hacia los inmigrantes, tratándolos como seres inferiores y discriminándolos en todos los aspectos, por tener otro color de piel.  Los rechazan, discriminan y apartan, culpan de violencia intentando que la sociedad los odie.

Y sí, tienen actitudes fascistas.  Justifican el recurso de la violencia para “salvaguardar el orden”, defienden la organización corporativa de la sociedad, copian carteles de propaganda nazi, son machistas considerando a la mujer como base para la reproducción y supervivencia de la sociedad, pero inferiores en la escala social.

Y sí, se sienten superiores como los fascistas.  Están convencidos que son superiores, que los demás no deben pensar, que para eso están ellos y defienden una estructura de supremacía de quienes están con ellos, contra los que no están con ellos. La figura del líder debe ser ensalzada, siendo una directriz de seguir lo que diga y manteniendo en esos “dogmas” su supuesta superioridad.

Y sí, tienen discursos fascistas.  Tienen discursos populistas, donde defienden la bandera, los valores patrios, palabras aisladas y frases vacías que las imponen a base de repetirlas miles de veces.  Mienten, y les da igual, siguen mintiendo miles de veces, hasta que decenas de miles creen esas mentiras, incrementando su masa social.

Y sí, son homófobos como los fascistas.  Tienen un odio hacia la homosexualidad, creen que la sexualidad solo tiene un espacio y degradan a los hombres o mujeres que sienten su sexualidad de forma diversa a la que marca su tradición y su iglesia.

Es urgente, muy urgente, que se apruebe de una vez la ley de delito de la apología y la exaltación del fascismo.  Algo que es obvio en otros países, todavía es una asignatura pendiente en España.  Es necesario parar un movimiento que desprecia la democracia, la igualdad y el sistema político existente.

Pensarás que no podemos hacer nada, pero seguramente muchos de nosotros/as tenemos algún amigo o conocida que vota a Vox.  Creo que es nuestra obligación hacerles entender que se olviden de esos mensajes populistas, que sepan ver las mentiras que claman y que entiendan que lo que quieren es la vuelta del Estado fascista a nuestro país.

Es demasiado serio lo que está pasando, aunque se le pueda quitar importancia, al igual que se quitó importancia al inicio del fascismo en Europa hace solo ocho décadas. 

Querido amigo, querida amiga, ni un espacio más, ni un acuerdo más, ni un debate más, ni un voto más, a esa extrema derecha … y si el PP se siente democrático, deberá alejarse de gobiernos apoyados por esa derecha extrema, de lo contrario, ya sabéis quien le da alas … a cambio de unas poltronas.



lunes, 19 de abril de 2021

Lo de Madrid

 El pasado domingo empezó oficialmente la campaña electoral en la Comunidad de Madrid, aunque ya sabemos que los partidos llevan meses de campaña. Esta es otra de las gilipolleces de nuestro sistema electoral, ya que es evidente que todos los partidos políticos están meses de campaña, aunque la ley marque solo un periodo de quince días. Es decir, una mentira compartida.

Y espero que también sea una mentira compartida los resultados de las encuestas que le dan a la Sra. Díaz Ayuso la posibilidad de gobernar con el apoyo de la ultra derecha de Madrid, sería como unir a la prepotencia con la extrema prepotencia, al neo liberalismo con el fascismo.

No puedo entender que haya un importante porcentaje de madrileños y madrileñas que declaran que van a votar a la Sra. Díaz Ayuso.  Para mí, es alucinante, ya que veo que la Sra. Díaz Ayuso solo tiene dos cosas buenas para esos votantes de la banderita y la defensa de los valores patrios. Una, que hay que dejar los bares abiertos y, la otra, que siempre hay que estar en contra del gobierno de Pedro Sánchez, diga este lo que diga.

Esta señora no envía mensajes con propuestas de políticas económicas, sociales, ambientales, ... que desarrollar en la Comunidad de Madrid, lo único que dice es que la "libertad existe porque ella deja los bares abiertos" y que hay que "acabar con el gobierno social comunista de Pedro Sánchez", y listo, ahí tienes a cientos de miles de madrileños aplaudiéndola.  Lo dicho, alucinante.

Se cree la Trump de España, la de hacer y decir lo que le da la gana, sin argumentos ni tener que dar explicaciones, estar por encima de todo, incluso de las leyes o del gobierno de nuestro país, pero como deja estar en los bares hasta por la noche, para la rancia derecha española, eso significa "libertad", manda güevos.

Parece que a esa derecha y a los nietos de los franquistas, les da igual que la Comunidad de Madrid sea quien menos invierte en sanidad o educación (tienen a sus hijos en colegios privados y pagan la sanidad privada); además están contentísimos porque sea la comunidad que menos retiene a los que más ganan; son capaces de llamar "mantenidos subvencionados" a quienes tienen la desgracia se hacer cola para recoger alimentos en Cruz Roja o Cáritas, lo que demuestra lo sumamente miserables que son; están felices viendo que los jóvenes madrileños tengan que pagar altísimos precios por los alquileres, porque ellos tienen decenas de pisos alquilados y son cada vez más ricos; les da igual las cifras del paro, que han subido más que en ninguna otra Comunidad, porque viven de las rentas.

Les da igual todo eso y están contentos porque la Sra. Díaz Ayuso tiene abierto los restaurantes en la Comunidad de Madrid y defiende la bandera española, esos son sus argumentos.

Ojalá puedan reflexionar, por lo menos en estos días de reflexión, y pensar que la solidaridad, el Estado del Bienestar y la defensa de la sanidad pública, es mucho más importante que mirar por sus intereses privados y poder tomarse una cerveza, en momentos de pandemia sanitaria, a las once de la noche.



lunes, 12 de abril de 2021

Para Susana, sí toca

Hace unas semanas publiqué un artículo, al que denominé “No toca”, en el que defendía que en mi partido cualquier militante puede pensar, decir y escribir, en el momento que quiera, cualquier elogio o crítica constructiva, con el objetivo de mejorar el posicionamiento del PSOE en la sociedad andaluza.

Defendía que no podía entender que “sólo tocara” hablar de situaciones internas del partido en periodo congresual, de unas pocas semanas cada cuatro años, y defendía que la única forma de avanzar era partir de un análisis crítico.

Al escribir aquello, estaba seguro de que iba a recibir algunas llamadas y mensajes de distintas personas de la dirección del partido, diciéndome que no era correcto que escribiera ese artículo y que “ahora no tocaba”…, como así fue.

El problema es que “esas direcciones solo ven en una dirección”, criticándonos a quienes propugnamos un necesario un cambio de modelo y de personas, y defendiendo lo que haga la dirección regional, que es defenderse a ellos mismos y no al partido que representan.

Digo esto porque estamos acostumbrados a escuchar a Susana Díaz, Secretaria General del PSOE-A (y que quiere volver a serlo) insistir en que “ahora solo toca centrarse en la pandemia”, diciendo insistentemente que “no va a perder ni un minuto en hablar sobre cuestiones internas, en un momento en el que la gente lo está pasando muy mal", … la verdad es que es un buen discurso.

Pero se queda en discurso, ya que no solo está “perdiendo un minuto”, es que está “perdiendo muchos días y semanas” en recorrer Andalucía, haciendo un estratégico y organizado trabajo interno … y a las pruebas me remito.  Sólo tenéis que mirar sus escritos y fotos en tuiter para comprobar como para ella, y para sus defensores, sí que toca … cientos de minutos al día.

Sábado 10 de abril, Susana Díaz va a Almogía, para compartir un buen rato con compañeros socialistas y con el alcalde; para posteriormente ir a Villanueva de la Concepción para reunirse con una serie de personas, justificándolo porque las vacunas se pongan en lugares más cercanos.  Después va a Mollina para reunirse con el alcalde con el pretexto de ver la nueva sede de una asociación; y termina su jornada visitando Villanueva de Algaidas, para mantener un encuentro con su alcalde y el equipo de gobierno, justificándolo por la necesidad de mejorar las cubiertas de su colegio público.

Con otras “justificaciones” el viernes 9 de abril, visita Benalmádena y Mijas; el jueves 8 de abril, visita la Sierra de Cádiz, Prado del Rey, Olvera y El Bosque; el martes 6 de abril, visita Mancha Real, Torreperogil, Úbeda y Sabiote.

Y la semana anterior, igual, fue a las provincias de Almería, Córdoba y Granada, visitando Níjar, Las Tres Villas, Abrucena, Fiñana; Posadas, Guadalcázar, La Carlota y Palma del Río; Monachil, Huétor Vega, Armilla, etc.

Da la casualidad de que los Alcaldes o Portavoces del PSOE con los que se ha reunido, son los/as Secretarios/as Generales del PSOE a nivel municipal …  por lo que no hay que ser muy listo para entender su estrategia orgánica de recorrer Andalucía recabando apoyos para su candidatura a Secretaria General.

Está claro que “para Susana Díaz sí toca”, y lo que no puedo entender es que nos digan a los demás … que “ahora no toca”.


martes, 6 de abril de 2021

De vueltas con Paco

Muchos de vosotros, de vosotras, me habéis enviado un guasa diciéndome que también tenéis un amigo Paco, como el mío, y que solo cambia su nombre, Antonio, Reme, Lucía o Javier.  Me habéis escrito unos veinte, pero eso sí, no me habéis llamado ninguno, parece que se os ha olvidado eso de hablar por teléfono.

Esos Pacos, Antonios, Remes, Lucías o Javieres, de derechas, autónomos, solo protestan por lo mal que lo está haciendo el PSOE y el poco apoyo que tienen del gobierno actual. Pero en la anterior crisis, ninguno de ellos rechistó cuando el gobierno del PP solo apoyó al sector bancario y se olvidó, totalmente, de los autónomos y los pequeños empresarios.

Pues pensando en lo anterior, en una tranquila tarde de domingo, solo quería compartir con vosotros que mi amigo Paco, aparte de ser de derechas, es capillita, del Barcelona, de la banderita de España en la pulsera, del libre mercado, de los liberales de toda la vida, de los que dicen a los cuatro vientos que el Estado no sirve de nada.

Como bien sabéis el amor es ciego y no puedo deciros por qué soy amigo de Paco, la verdad es que objetivamente poco nos une, pero aun así, lo quiero.

Aunque lo que sí me toca los cojones es, lo tan neoliberal que es, lo tan de la “economía de mercado”, lo tan defensor de lo privado y de eliminación de lo público … Y, que ahora clama, grita y reclama que el Estado debe de asumir las pérdidas que está teniendo debido a la reducción de sus ventas por la pandemia.

Ahí lo tengo que mandar al carajo, cambiar de tema de conversación y respirar profundamente … porque querer a amigos como mi Paco, o tu Antonio, Reme, Lucía o Javier, es realmente complicado.

martes, 30 de marzo de 2021

Mi amigo Paco

Tengo un amigo que es autónomo y de derechas.  Mi amigo Paco tiene una tienda de reparación de ordenadores, que lleva adelante con dos empleados y con todos los esfuerzos del mundo.  En esta situación de crisis económica producida por la pandemia sanitaria, Paco lo está pasa pasando muy mal, como la inmensa mayoría de los/as autónomos, con reducción de la facturación y mantenimiento de los costes.

Mi amigo es un gran tipo, lo quiero mucho … aunque algunas veces me pone nervioso cuando saca su argumentario de defensa de la derecha española, que lo basa en tres aspectos: que “viva España”, que “hay que limitar la inmigración” y que “el Psoe es muy malo” … y claro, chocamos.

Paco y yo tenemos demasiadas coincidencias, pero nuestro problema es cuando hablamos de política, que es en el único tema en el que no nos ponemos de acuerdo, cabreándonos el uno con el otro, aunque afortunadamente a los cinco minutos se nos pasa.

Mi amigo Paco critica mucho, demasiado, al Gobierno socialista, porque según dice no apoya a autónomos y Pymes.  Yo le digo que siempre se puede apoyar más, pero que se han articulado muchas medidas de apoyo a pequeños empresarios y autónomos.

Paco me niega con la cabeza, y me dice que de eso nada, que son muy pocas.  Yo le doy argumentos.

Le explico a mi amigo Paco que se ha dotado una bolsa de 11.000 millones de euros para empresas, pymes y autónomos de sectores como el turismo o el pequeño comercio, medidas para paliar el descenso de facturación.  Me mueve la cabeza.

Le explico a mi amigo Paco que se ha implantado una nueva moratoria para que locales de un negocio puedan aplazar durante nueve meses el pago del principal e intereses de sus préstamos sin garantía hipotecaria.  Se encoge de hombros.

Le explico a mi amigo Paco que el Gobierno ha prorrogado una vez más, el plazo para solicitar créditos sin intereses, avalados por el Estado y con un periodo de carencia de dos años, para autónomos y pequeños empresarios.  Se queda mirándome sin pestañear.

Le explico a mi amigo Paco que se ha vuelto a prorrogar las ayudas estatales por ERTE, que está siendo la tabla de salvación de su empresa, por el alivio del pago de nóminas y seguros sociales. Esta vez asiente.

Le explico a mi amigo Paco que los autónomos y las empresas pueden aplazar durante seis meses el pago de sus cuotas a la Seguridad Social.  Me extraña, pero vuelve a asentir.

Le explico a mi amigo Paco que hay otras medidas de apoyo a autónomos que no me acuerdo, pero que si quiere lo hablamos otro día.  Me mueve la cabeza de forma negativa.

En esto, mi amigo Paco finaliza la conversación, y me dice que sí, que es cierto que existen ayudas, pero que son pocas en la situación de crisis por la que están pasando.  Le contesto que lleva razón, pero que cuando le pasó lo mismo en tiempos del PP, Rajoy solo se acordó de la banca y no le oí quejarse de nada.

Esto que te puede parecer un cuento, es lo que me pasó el viernes con Paco, mientras nos tomábamos unas cervezas un grupo de amigos.

Por la noche me quedé pensando con tristeza que hay demasiados cientos de miles de Pacos en nuestro país, que en la grave crisis económica del 2011-2013, con Rajoy de Presidente, callaron, aceptaron y entendieron que el Gobierno del PP no diera ni un solo céntimo de ayudas a autónomos y pequeños empresarios … mientras que ahora, con un gobierno del PSOE, gritan, critican y protestan, porque todas las ayudas les parecen pocas.

 

 

jueves, 25 de marzo de 2021

Pésimos políticos, vulgares contables

Todo indica que el presupuesto de la Junta de Andalucía en 2020 puede terminar con un superávit de 800 millones de euros.  En el peor año que puedas recordar, en el que mayores necesidades ha tenido nuestra economía, cuando peor han estado nuestros hospitales, colegios, centros de mayores, …, cuando todo se ha ido al carajo, … el Presidente de la Junta de Andalucía lo que decide es … ahorrar.

Ya sé, pensarás que no puede ser, que me estoy equivocando, que será de déficit no de superávit, que …, pero por desgracia no me equivoco, pregúntale al Sr. Google y lo comprobarás, por demasiado alucinante que te parezca.

Piensa un momento en tu casa, en tu familia, y piensa que, en 2020, tu hija ha pasado hambre, que tu hijo ha pasado frío, que tus padres no han sido atendidos, que no has comprado la cama que necesitabas, … pero estás muy contento … muy contento porque has ahorrado 5.000 euros.

Pensarás que habría que detener a quien hiciera eso, pero eso es lo que ha hecho el gobierno andaluz. Esa es exactamente la “política” del Sr. Moreno Bonilla, y del gobierno de coalición PP-Ciudadanos, la de ser un buenos contables y pésimos políticos.

El problema es que los contables deben estar en las empresas para llevar las cuentas y quienes están en el gobierno andaluz deben hacer política, y el tándem Partido Popular - Ciudadanos ha abandonado su responsabilidad.  Ha dejado de mirar hacia las necesidades sanitarias, sociales y económicas de los andaluces y andaluzas, y se ha investido el papel del contable del supermercado de la esquina, … y están locos de contentos porque han conseguido 800 millones de euros de superávit.

Son unos 800 millones que el gobierno andaluz podría haber utilizado para apoyar a las Pymes y autónomos, que tan mal lo están pasando.

Son unos 800 millones que el gobierno andaluz podría haber utilizado para contratar a más médicos, enfermeros/as y personal sanitario, cuando los hospitales están colapsados.

Son unos 800 millones que el gobierno andaluz podría haber utilizado para mejorar las condiciones de los centros de tercera edad, que se han convertido en un infierno para nuestros mayores.

Son unos 800 millones que el gobierno andaluz podría haber utilizado para mejorar la asistencia a dependientes, cuando más lo están necesitado.

Son unos 800 millones que el gobierno andaluz podría haber utilizado para ayudar a las decenas de miles de familias que están en por debajo del umbral de pobreza y siguen pasando hambre y frío.

Pero lo más curioso de todo, es que ese superávit viene de las transferencias que el Gobierno Central envió a la Junta de Andalucía para combatir los efectos de la pandemia sanitaria.  Desde el gobierno regional llevan doce meses pidiéndole más dinero al gobierno central para “paliar los efectos del Covid”, y lo que hacen es meterlo en la cuenta corriente y seguir pidiendo más dinero, con una visión bajera de confrontación política.

Piénsalo bien, es algo demasiado penoso, insensato, frívolo, escandaloso, grave, inmoral y vergonzoso.

Lo dicho, pésimos políticos y vulgares contables

 


domingo, 7 de febrero de 2021

Hoy es 7 de febrero

Hoy es domingo, pero un domingo muy raro. Todo a mi alrededor está alterado, todo son carreras, voces, vecinos buscando a sus hijos, familias cargadas de bultos, huyendo de sus casas.

Yo quería ir a buscar a Juanito y a Paco para jugar, como todos los domingos, pero mi mamá no me ha dejado. Llevamos unos meses muy mal, desde que mi papá se fue a defender a la República y la Democracia, como dice mi mamá, todo ha cambiado. Ya no somos felices, ya no estamos tranquilos, ya no hablamos con casi nadie, ya casi no voy al cole, ya no me deja salir de casa, …, y hasta pasamos hambre.

Hoy es domingo, 7 de febrero de 1937, y aunque solo tenga cinco años, veo que no es normal todo lo que está sucediendo. Veo un continuo trajín de mujeres entrando y saliendo, veo a mi madre como llora al mirarme. Hoy es un simple 7 de febrero, pero parece que es el último día de la humanidad.

Se abre la puerta y entra mi tío Antonio, le dice a mi mamá que lo acompañe a la cocina. Cierran la puerta, pero me voy a escuchar lo que dicen. Tengo frío, estoy asustado, ¿qué está pasando?

Mi tío dice, escucha Enriqueta, mañana llegarán a Málaga unos 25.000 soldados fascistas, son alemanes, italianos, moros y los nacionales. El general Queipo de Llano ha dicho que arrasarán Málaga, que violarán a las mujeres y que matarán a los hombres que hayan tenido algo que ver con la República.  Tienes que irte, por aquí todos saben que tu marido es socialista e irán a por tí. Coge a Rafalito y vete, vete ya, por la carretera de Almería, no cojas nada, sólo al niño, y vete. ¿Me has escuchado?, vete ya, le dijo, gritando esto último.

Yo empecé a llorar, salieron y me vieron acurrucado al lado de la puerta, llorando y sin entender nada, pero con una sensación de que se acababa el mundo, ... y no sabía la razón, de toda aquella sin razón.

Mi tío Antonio se despidió, le dijo a mi mamá que se iba a esconder en un cortijo de Alhaurín, volvió a insistir en que nos fuéramos ya, y él se fue, literalmente, corriendo.

Vámonos, me dijo mi mamá. Hijo mío, nos tenemos que ir, me volvió a decir, acariciándome el pelo. Coge los zapatos y el abrigo, y nos vamos.

Pero, ¿a dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?, …, le preguntaba, sin tener ninguna respuesta, ya que ella estaba cogiendo una sábana, metiendo cosas dentro y haciendo una especie de saco con ella.

Rafalito, ¿me has escuchado?, que nos vamos ya, haz lo que te he dicho, me repitió, esta vez a gritos. Yo estaba paralizado, no podía moverme, tenía solo cinco años, pero me daba la sensación que a partir de ese día nunca nada sería igual. Me sobrepuse como pude, e hice lo que me dijo, cogí los zapatos y me puse el abrigo.

A continuación me dijo que me quedara allí quieto, sin moverme de la silla y salió al patio. Escuché como se abrazaba y lloraba con la Paca, con Carmen, con Isabel, …, llorando volvió a la casa, me agarró de la mano, tiró de mi con fuerza, y llorando, ahora los dos, nos fuimos de nuestra casa, sin mirar hacia atrás y sin saber si alguna vez volveríamos a verla, o incluso, si volveríamos a ver amanecer un nuevo día.

A partir de ahí viví, la semana más trágica que se pueda vivir, la semana que nunca olvidaré, aunque tuviera quinientos años, la que me hizo hacerme adulto, sin pasar por la niñez, la que he recordado cada una de las noches de mi vida, y que estoy seguro que recordaré, en las que me quede por vivir.

Fueron siete días de horror, de espanto, de pánico, de sangre, de violencia, de muerte, de desgarros familiares, de un lloro continuo que hacía imposible escuchar cualquier otra cosa que no fueran gritos o bombas. Bombas de aviones, bombas de barcos, sonido de ráfagas de disparos hacia nosotros.

Nunca, nada ni nadie, podrá imaginar algo más espantoso que ver como matan a miles de mujeres que huían corriendo y desesperadas, cubriendo con sus cuerpos a sus hijos y ancianos padres, para salvarlos de la muerte y ser ellas quienes morían.

Así fue, así pasó, así lo sigo viviendo todos los días en mi cabeza. Machaconamente, repetitivamente.

Salimos corriendo para el centro de Málaga, nosotros vivíamos en lo que ahora es Dos Hermanas. Yo pensé que íbamos al centro, a casa de mi tío Federico, pero me equivoqué, no pasamos por el centro, nos dirigimos por el puerto, camino a algún lugar que yo no conocía, que nunca pasé por allí, …, pero no estábamos solos, no.  Aquello, efectivamente, era un auténtico éxodo de malagueños que corrían a ninguna parte.

Aquella situación era dantesca, decenas de miles de personas nos agolpábamos por esas pequeñas calles, casi corriendo, y casi todos teníamos la misma fisonomía. Mujeres cogiendo a sus hijos de las manos, con sus ancianos padres y madres al lado y llevando, casi con los dientes, algunas pertenencias que se negaban a dejar olvidadas.

Decenas de miles de niños que no sabíamos la razón de aquello, que solo íbamos corriendo por una carretera que no sabíamos a donde nos llevaba, en un estado de dolor, de rabia, acompañado del sufrimiento de los mayores.

Una carretera que no sabíamos a dónde conducía, ... maldita carretera de Almería.

Maldita carretera en la que vi, con mis cinco años, morir a cientos de personas, mujeres jóvenes, niños pequeños, dulces ancianos. Vi desangrarse a un niño, mientras mi mamá intentaba socorrerlo, vi muchos trozos de cuerpos humanos dispersos por esa maldita carretera.

Sentí lo que es el infierno. Quise morir, quería pararme y que aquello terminara de una vez.

En esos días se regó de sangre la carretera de Almería.

Columnas italianas, aviación alemana, buques de guerra nacionalistas. Fascistas europeos unidos para masacrar, literalmente, a miles de indefensos malagueños que huíamos sin nada, con el único objetivo de salvar lo poco de vida que nos quedaba.

Nos bombardeaban desde el cielo, nos bombardeaban desde el mar. Las bombas caían cerca nuestra, pero afortunadamente, ni a mi mamá, ni a mí nos alcanzaron. Pero desgraciadamente vimos como alcanzaron, hirieron, desangraron, destrozaron, rompieron, …, mataron, a miles de personas, que lo único que hacían era, al igual que nosotros, huir de esa barbarie.

Ha sido lo peor que yo he vivido, y sigo viviendo, ha sido lo peor que ha pasado en la atroz Guerra Civil española, …, quizás ha sido lo peor que puede vivir un niño, ... una persona.

Todavía cierro los ojos y veo aquellas escenas. Aquellas escenas que se repetían día a día, y que solo nos dejaba descansar un rato en las frías, heladas, noches a la intemperie, de aquel febrero de hace 84 años.

Escenas que se componían de un ritual muy simple, intentar matar a los malagueños que huíamos por la carretera de Almería. Matarnos con bombas, bombas que provenían de barcos y de aviones. Todo un despliegue fascista para matar a pobres indefensos que corríamos sin mirar hacia atrás, sin disponer de un solo tirachinas con el que poder defendernos de esos barcos de guerra y aviones que nos ametrallaban desde el mar y el cielo.

Nosotros llegamos a Almería, y después a Barcelona, y salvamos la vida, pero lo que nunca podremos es dejar de pensar en lo que vivimos, y lo que nunca, nunca, nunca quiero es que olvidemos a los miles de malagueños que fueron exterminados en esa puñetera carretera.

Que la memoria prevalezca, y recordemos siempre a las decenas de miles de malagueños y malagueñas que tuvieron que huir de la barbarie fascista por la Carretera de Almería, la gran mayoría de ellos, por el simple hecho de defender la legitimidad democrática, la república y los valores de izquierdas.

Que la memoria prevalezca, pero también exijo que algún día cercano se haga justicia.

Por ellos, siempre, siempre, mi más sincera admiración, homenaje, reconocimiento y declaración de que siempre, siempre, los tendremos entre nosotros y los recordaremos como héroes.

Esto solo ha querido ser unas líneas de homenaje en el día de hoy, 7 de febrero, a mi padre, Rafael Fuentes Aragón, y a mi abuela, Enriqueta Aragón Benítez, recordando lo que tuvieron que pasar, cuando siendo demasiado niño mi padre, y demasiado joven mi abuela, tuvieron que huir por ese infierno de la Carretera de Almería.

Y a mi abuelo, al que nunca lo conocí, porque lo mataron defendiendo la LIBERTAD, la DEMOCRACIA y la REPÚBLICA.


(Lo escribí hace tiempo, y quiero recordarlo todos los 7 de febrero)