domingo, 12 de febrero de 2017

Ryanair, el éxito de fastidiarte


Hay cosas que son difíciles de entender y aún más de explicar en el sector turístico. Podríamos poner decenas de ejemplos, pero hay uno que a mí me deja alucinado, y es como Ryanair puede ser la primera aerolínea de Europa por tráfico. Así es, ha cerrado 2016 con unos 117 millones de pasajeros, creciendo un 15 %.

Es decir, te fastidian desde el minuto uno hasta el noventa (o noventa y tres si hay prórroga), y encima la clientela la premiamos usando cada vez más sus servicios.

Solo hay una explicación, definitivamente, somos masoquistas.

Seguidme en un viaje por lo que puede ser una experiencia única (pero en negativo) de usar uno de sus trayectos. Y no es porque me haya pasado a mí, que me ha pasado, es porque en cualquier conversación siempre se escucha lo mismo. Empecemos.

Primero, “te lo tienes que hacer todo”, casi tienes que pilotar el avión. Te tienes que sacar la reserva, tienes que estar atento para sacar la tarjeta de embarque para que no te penalicen con 50 euros por si no la llevas impresa, tienes que pagar adicionalmente por la maleta que factures, tienes que sacarte el asiento en el que quieres viajar (también bajo pago, claro), tienes que limpiarte el asiento, … incluso le tienes que dar tú los buenos días a los auxiliares de vuelo.

Segundo, “viva la incomodidad”. Bueno, ya llegas al aeropuerto con tus papelitos en la mano, y si un aeropuerto ya es incómodo de narices, volar con Ryanair es la matrícula de honor a la incomodidad. Después de que te jodan manifiestamente dejándote casi desnudo en el control de policía, con los zapatos en las manos, el abrigo bajo el brazo y el cinturón en los dientes, te diriges a la puerta de embarque de Ryanair, ¿y dónde está?, pues obvio, en la última puerta del último rincón del maldito aeropuerto. ¿Y qué crees que vas a tener un finger para entrar al avión?, jajaja, ni te lo crees. Ahora baja la escalera, espera la cola, móntate en un autobús que tarda diez minutos en salir, aguanta veintiséis achuchones, recorre quince kilómetros en el autobús y, por fin, llegas al avión. Ahora es cuando sales del autobús y por una minúscula escalerita llegas al avión, ya casi exhausto.

Tercero, “la simpatía no existe”. Será cierto que no descansan, será cierto que llevan diez horas volando, será cierto que ganan poco, será cierto que tienen un contrato de quince días, será cierto que están hasta los huevos, … pero lo que también es cierto es que te regañan a la más mínima. Tienes que estar sentadito y calladito, de lo contrario, regaño al canto.

Cuarto, “te haces contorsionista”. Piensas, ¿estoy más gordo y más alto?. ¿Más alto?. Puedes estar más gordo, pero a los cincuenta ya no creces, … más bien al contrario. Al final ni estás más gordo, ni más alto. Es que hay un cabrón, que ha ideado que quitando dos centímetros de ancho al asiento y tres de espacio con el de adelante, caben cuatro pasajeros más en el avión, … y a joderte de nuevo, empiezas a doblar las piernas como puedes, encojes la barriga y metes los hombros para adentro aguantas la respiración, … de todas formas, solo son tres horas y media, piensas ya bastante cabreado.

Quinto, “empieza la feria”. La verdad es que parece una película de Almodóvar lo que sucede dentro del avión. Si no nos descojonamos o nos vamos a manifestarnos a Dublín, es porque nos tragamos todo lo que nos echen. Digo que empieza el espectáculo, y lo voy a intentar relatarlo de forma resumida:
  • Estás cansado y lo que quieres es descansar esas tres horas de vuelo, aunque sea hecho un ocho, hasta llegar a tu destino.
  • Despega el avión y al momento está la azafata (o azafato), ofreciéndote una bebida fría o caliente, … pero como en las ferias de nuestros pueblos andaluces, gritando la mercancía en perfecto alemán, … si vas a Alemania, claro.
  • A los cinco minutos, cuando estás leyendo el periódico, que previamente has doblado en seis trozos para que te quepa en el minúsculo espacio que te ha tocado, llega la misma azafata, ofreciéndote unos “bocadillos calientes recién hechos”, … aunque siempre se le acaba de terminar el que hayas pedido y al final te tomas el único que tienen, a un precio por las nubes, … nunca mejor dicho.
  • Seis minutos y medio … y ves que viene otra vez hacia ti, la azafata que ahora va gritando que recoge los envases de las tres únicas personas que han pedido algo, de las más de doscientas que vamos en el avión. Pero ese sueño que empezabas a tener, te lo manda al carajo.
  • Cuatro minutos y veinte segundos después, “Tin, Ton, … dentro de unos minutos pasarán nuestro equipo de a bordo para venderles …”, ya no sigues escuchando, ya piensas que te será imposible dormir nada, … pero lo intentas.
  • Y era cierto, después de cinco minutos en silencio, aunque sigas encogido, sigues pensando en dormir algo … cuando pasa lo inevitable. Ves llegar el carrito, detrás la azafata y, “coño ¿qué venderá ahora?, piensas”, … aunque todavía está a diez metros de ti, la escuchas perfectamente vocear algo así como “perfumes, tabaco, collares, artículos electrónicos, …”. No te lo puedes creer, pero te lo crees. Miras atentamente y compruebas como nadie de tu alrededor compra nada, pero todos están ya cabreados.
  • Ya parece que te llega la paz y el sosiego. Después de haberte cambiado unas treinta y dos veces de mini postura, parece que vas, por fin, a descansar. Por los cojones. “Tin, Ton” y escuchas algo que piensas que no puede ser, que estás equivocado, que estabas dormido, que no, que no puede ser. Pero si es. Te invitan a jugar a una especie de lotería, pagando claro. Ya te descojonas en tu mini sitio de la risa, te parece todo hasta simpático, te entra el síndrome de Estocolmo, y aunque no juegues, le dices a tu ya amiga azafata, “deme uno”. Intentas sacar la cartera como puedes, cosa que no es fácil sin darle codazos a tus compañeros de asientos, pagas y con felicidad rascas tu lotería.
  • Ya no quieres dormir, quieres que siga la fiesta. Y sigue. Vuelven a pasar, ahora otra vez con el “café, té, agua, cerveza, refrescos, …”, y otra vez tus pensamientos se vuelven a cuando eras joven y escuchabas vocear esas mismas palabras en la feria de tu pueblo. Y le das las gracias a Ryanair por hacer que te vuelvan esos recuerdos.
  • Ya no tienes sueño, quieres que eso sigua. Y sigue. La ves venir de nuevo, estás intranquilo, ¿qué me venderá ahora?, ¿a qué jugaremos ahora?, … pero no, te equivocaste. Esta vez lo que dicen es que si quieres una bolsita para meter dentro la lata de Coca Cola y el cartoncito de la lotería, … que como esperabas no te ha tocado ni la devuelta.
  • Diez minutos tranquilo, estás triste, hasta que oyes “Tin, Ton”, te alegras, ¿cómo seguirá esto?. Y dice la voz a veinte decibelios “Pasamos por zona de turbulencias, por favor, …”, y piensas que por qué razón siempre tiene que pasar el avión por zonas de turbulencias, que en tu vida has hecho un vuelo que no haya pasado por esa zona, que no sabes lo que es, pero que siempre te toca.
  • Ya está, quedan diez minutos para llegar, voy a descansar.
  • ¡¡Iluso !!.¡¡ Os lo juro !!, vuelven a pasar por tercera vez vendiéndote más café, más té o más cervezas, … y piensas que Pepe el del Bar La Esquina que tanto frecuentas, tiene que aprender mucho de estos de Ryanair.
Sexto, “acuérdate del segundo”. Escalerita, autobús, achuchones, más escaleritas, codazos para coger la maleta de la mini cinta, … te acuerdas de la familia de algunos, y por fin, sales del aeropuerto.

Séptimo, “¿dónde coño estoy?”. Has llegado a tu destino, pero si ibas a Varsovia, o a Berlín, o a París, o a Londres, … ¿por qué estás en este aeropuerto tan pequeñito que no te suena de nada y a sesenta kilómetros de la Ciudad?. Joder, te das cuenta, debería de haber leído el aeropuerto al que me llevaban, y vuelves a pensar, que te has vuelto a equivocar y que tienes que gastarte sesenta euros en taxi.

Octavo, “lo juras por tu madre”. Ya no vuelvo a viajar con Ryanair, … aunque a los dos meses se te olvida, tienes que hacer un viaje a Holanda, y … vuelves a pecar, y vuelves a pasar todo ese calvario.

Pues muy bien, a pesar de todo esto, que posiblemente coincides conmigo de que es cierto, Ryanair es la primera aerolínea europea, … y si me guardan el secreto … yo también soy masoquista y vuelo a menudo en ella.


martes, 7 de febrero de 2017

Hoy es 7 de febrero

Lo escribí hace un año, y quiero recordarlo todos los 7 de febreros.


Hoy es domingo, pero un domingo muy raro. Todo a mi alrededor está alterado, todo son carreras, voces, vecinos buscando a sus hijos, familias cargadas de bultos, saliendo, huyendo de sus casas.

Yo quería ir a buscar a Juanito y a Paco para jugar, como todos los domingos, pero mi mamá no me ha dejado. Llevamos unos meses muy mal, desde que mi papá se fue a defender a la República y la Democracia, como dice mi mamá, todo ha cambiado. Ya no somos felices, ya no estamos tranquilos, ya no hablamos con casi nadie, ya casi no voy al cole, ya no me deja salir de casa, …, y hasta pasamos hambre.

Hoy es domingo, 7 de febrero de 1937, y aunque solo tenga cinco años, veo que va a pasar algo, no es normal todo lo que está sucediendo. Veo un continuo trajín de mujeres entrando y saliendo, veo a mi madre como llora al mirarme. Hoy es un simple 7 de febrero, pero parece que es el último día de la humanidad.

Se abrió la puerta y entra mi tío Antonio, le dice a mi mamá que lo acompañe a la cocina. Cierran la puerta, pero me voy a escuchar lo que dicen. Tengo frío, estoy asustado, ¿qué está pasando?.

Mi tío dice, escucha Enriqueta, mañana llegarán a Málaga unos 25.000 soldados fascistas, son alemanes, italianos, moros y los nacionales. El general Queipo de Llano ha dicho que arrasarán Málaga, que violarán a las mujeres y que matarán a los hombres que hayan tenido algo que ver con la República. Tienes que irte, por aquí todos saben que tu marido es socialista e irán a por tí. Coge a Rafalito y vete, vete ya, por la carretera de Almería, no cojas nada, sólo al niño, y vete. ¿Me has escuchado?, vete ya, le dijo, gritando esto último.

Yo empecé a llorar, salieron y me vieron acurrucado al lado de la puerta, llorando y sin entender nada, pero con una sensación de que se acababa el mundo, y no sabía la razón, de toda aquella sin razón.

Mi tío Antonio se despidió, le dijo a mi mamá que se iba a esconder en un cortijo de Alhaurín, volvió a insistir en que nos fuéramos ya, y él se fue, literalmente, corriendo.

Vámonos, me dijo mi mamá. Hijo mío, nos tenemos que ir, me volvió a decir, acariciándome el pelo. Coge los zapatos y el chaquetón, y nos vamos.

Pero, ¿a dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?, …, le preguntaba a mi mamá, sin tener ninguna respuesta, ya que ella estaba cogiendo una sábana, metiendo cosas dentro y haciendo una especie de saco con ella.

Rafalito, ¿me has escuchado?, que nos vamos ya, haz lo que te he dicho. Yo estaba paralizado, no podía moverme, tenía solo cinco años pero me daba la sensación que a partir de ese día nunca nada sería igual. Me sobrepuse como pude, e hice lo que me dijo mi mamá, cogí los zapatos y me puse el abrigo.

A continuación me dijo que me quedara allí quieto, sin moverme de la silla y salió al patio. Escuché como se abrazaba y lloraba con la Paca, con Carmen, con Isabel, …, llorando volvió a la casa, me agarró de la mano, tiró de mi con fuerza, y llorando, ahora los dos, nos fuimos de nuestra casa, sin mirar hacia atrás y sin saber si alguna vez volveríamos a verla, o incluso, si volveríamos a ver amanecer un nuevo día.

A partir de ahí viví, la semana más trágica que se pueda vivir, la semana que nunca olvidaré, aunque tuviera quinientos años, la que me hizo hacerme adulto sin pasar por la niñez, la que he recordado cada una de las noches de mi vida, y que estoy seguro que recordaré, en las que me quede por vivir.

Fueron siete días de horror, de espanto, de pánico, de sangre, de violencia, de muerte, de desgarros familiares, de un lloro continuo que hacía imposible escuchar cualquier otra cosa que no fueran gritos o bombas. Bombas de aviones, bombas de barcos, sonido de ráfagas de disparos hacia nosotros.

Nunca, nada ni nadie, podrá imaginar algo más espantoso que ver como matan a miles de mujeres que huían corriendo y desesperadas, cubriendo con sus cuerpos a sus hijos y ancianos padres.

Así fue, así pasó, así lo sigo viviendo todos los días en mi cabeza. Machaconamente, repetitivamente.

Salimos corriendo para el centro de Málaga, nosotros vivíamos en lo que ahora es Dos Hermanas. Yo pensé que íbamos al centro, a casa de mi tío Federico, pero me equivoqué, no pasamos por el centro, nos dirigimos por el puerto, camino a algún lugar que yo no conocía, que nunca pasé por allí, …, pero no estábamos solos, no.  Aquello, efectivamente, era una auténtica "desbandá".

Aquella situación era dantesca, decenas de miles de personas nos agolpábamos por esas pequeñas calles, casi corriendo, y casi todos teníamos la misma fisonomía. Mujeres cogiendo a sus hijos de las manos, con sus ancianos padres y madres al lado y llevando, casi con los dientes, algunas pertenencias que se negaban a dejar olvidadas.

Decenas de miles de niños que no sabíamos la razón de aquello, que solo íbamos corriendo por una carretera que no sabíamos a donde nos llevaba, en un estado de dolor, de rabia, acompañado del lloro de los mayores.

Una carretera que no sabíamos a dónde conducía, maldita carretera de Almería.

Maldita carretera en la que vi, con mis cinco años, morir a cientos de personas, mujeres jóvenes, niños pequeños, dulces ancianos. Vi desangrarse a un niño, mientras mi mamá intentaba socorrerlo, vi muchos trozos de cuerpos humanos dispersos por esa maldita carretera.

Sentí lo que es el infierno. Quise morir, quería pararme y que aquello terminara de una vez, pero no podía dejar sola a mi mamá.

En esos días se regó de sangre la carretera de Almería.

Columnas italianas, aviación alemana, buques de guerra nacionalistas. Fascistas europeos unidos para masacrar, literalmente, a miles de indefensos malagueños que huíamos sin nada, con el único objetivo de salvar lo poco de vida que nos quedaba.

Nos bombardeaban desde el cielo, nos bombardeaban desde el mar. Las bombas caían cerca nuestra, pero afortunadamente, ni a mi mamá ni a mí nos alcanzaron. Pero desgraciadamente vimos como alcanzaron, hirieron, desangraron, destrozaron, rompieron, …, mataron, a miles de personas, que lo único que hacían era, al igual que nosotros, huir de esa barbarie.

Ha sido lo peor que yo he vivido, y sigo viviendo, ha sido lo peor que ha pasado en la atroz Guerra Civil española, …, quizás ha sido lo peor que puede vivir un niño, ..., una persona.

Todavía cierro los ojos y veo aquellas escenas. Aquellas escenas que se repetían día a día, y que solo nos dejaba descansar un rato en las frías, heladas, noches a la intemperie, de aquel febrero de hace 77 años.

Escenas que se componían de un ritual muy simple, intentar matar a los malagueños que huíamos por la carretera de Almería. Matarnos con bombas, con bombas que provenían de barcos y de aviones. Todo un despliegue fascista para matar a pobres indefensos que corríamos sin mirar hacia atrás, sin disponer de un solo tirachinas con el que poder defendernos de esos barcos de guerra y aviones que nos ametrallaban desde el cielo.

Nosotros llegamos a Almería, y después a Barcelona, y salvamos la vida, pero lo que nunca podremos es dejar de pensar en lo que vivimos, y lo que nunca, nunca, nunca quiero es que olvidemos a los miles de malagueños que fueron exterminados en esa puñetera carretera.

Que la memoria prevalezca, y recordemos siempre a las decenas de miles de malagueños y malagueñas que tuvieron que huir de la barbarie fascista por la Carretera de Almería, la gran mayoría de ellos, por el simple hecho de defender la legitimidad democrática, la república y los valores de izquierdas.

Que la memoria prevalezca, pero también, que algún día cercano se haga justicia.

Por ellos, siempre, siempre, mi más sincera admiración, homenaje, reconocimiento y declaración de que siempre, siempre, los tendremos entre nosotros y los recordaremos como héroes.


Esto solo ha querido ser unas líneas de homenaje en el día de hoy, 7 de febrero, a mi padre, Rafael Fuentes Aragón, y a mi abuela, Enriqueta Aragón Benítez, recordando lo que tuvieron que pasar, cuando siendo demasiado niño mi padre, y demasiado joven mi abuela, tuvieron que huir por ese infierno de la Carretera de Almería. Y a mi abuelo, al que nunca lo conocí, porque lo mataron defendiendo la LIBERTAD, la DEMOCRACIA y la REPUBLICA.

viernes, 13 de enero de 2017

Otra vez


Parecía que era imposible volver a hacer de la legislación turística en España una auténtica locura, ... pero lo hemos vuelto a conseguir.

Somos unos campeones a la hora de complicarnos la vida.

Recordemos cual es la situación de la normativa hotelera en España. Bueno, primero habrá que recordar que no existe una normativa hotelera en España, ... que existen diecisiete (sí, 17), cada una con todas sus "cositas" y esas "cositas" son diferentes de una región a otra.

Podemos encontrarnos con un hotel andaluz de 3 estrellas, por ejemplo localizado en el Valle de los Pedroches cordobés, que en Extremadura (a diez kilómetros) podría tener 4 estrellas y en Castilla la Mancha (que está a unos 20 kilómetros), podría tener 2 estrellas. Diréis que esto no puede ser y que es mentira. Pues no, esto podría suceder, aunque es cierto que lo he exagerado un poco.

Pero es que debemos recordar que cuando nosotros tenemos esas 17 normativas diferentes, otros países se unen para que solo exista una única legislación hotelera para todos ellos. Ese es el caso de Hotelstars Union, que se creó en 2009 con el objetivo de tener un único régimen de ordenación hotelera para Alemania, Suiza, Holanda, Austria, la República Checa, Suecia y Hungría. Actualmente presenta una oferta de 300.000 hoteles de 15 estados europeos, ... y claro está, entre ellos no se encuentra España. Hasta ahí podríamos llegar ¡¡.

Pero si creéis que lo de la normativa hotelera es un despropósito en nuestro país, os prometo que en la de los alojamientos rurales existen más de 40 denominaciones y normativas por cada uno de ellos. Es un magnífico ejemplo para explicar en las Universidades de todo el mundo de ... como "no hacer las cosas".

Pero si creéis que este cúmulo de despropósitos era lo máximo que nos podía pasar, ... que equivocados estáis.

Ha vuelto a suceder, está volviendo a suceder, y volverá a suceder.

Resulta que como bien sabéis, hay una tipología de alojamiento relativamente nueva y que en los últimos dos o tres años está creciendo de forma exponencial, que es lo que conocemos como viviendas con fines turísticos, o viviendas vacacionales, o alojamiento turístico extrahotelero, o viviendas de uso turístico, o apartamentos turísticos, etc. Lo mismo, pero con distinto nombre según la región.

Y yo no puedo entender las "diferencias particulares" de las viviendas con fines turísticos de Extremadura, con respecto a las de Canarias, o Castilla León, o las de la Comunidad de Madrid o a las de Andalucía ... Entonces, si no existen diferencias entre alquilar un piso a turistas en una región y alquilar otro piso a otros turistas en otra región, entonces ¿por qué las normativas tienen que ser distintas?.

No puedo entender las diferencias normativas para el alquiler de un piso en el que se alojen turistas, porque un piso, es un piso, aquí y en Pekín. No puedo entender que en Asturias tengan que poner una mesita con un mantel de crochet, en la Comunidad Valenciana unas naranjas en un frutero y en Andalucía una gitana encima de la tele. Si bien esto es un poco de cachondeo, sí que es cierto según las distintas legislaciones que en Madrid el tiempo máximo de estancia en una viviendas con fines turísticos es de tres meses, en Andalucía es de dos meses, en Aragón es de un mes, y en Valencia no tiene límite.

¿Alguien lo entiende?

No puedo entender que en Baleares se exija que la vivienda con fines turísticos sea en una vivienda unifamiliar, en Asturias que no sean pisos "en un edificio sometido al régimen de propiedad horizontal", ... con dos cojones. En Andalucía se permite el alquiler de habitaciones y en el País Vasco, por ejemplo, se acepta el "bed & breakfast".

¿Alguien lo entiende?

No puede entender que solo en la Comunidad Valenciana se obligue a constituir una empresa gestora si el propietario tiene más de cuatro viviendas, o que en menos de la mitad se tenga que ofrecer un número de atención telefónica, o que solo en una (Cataluña)se aplique una tasa sobre el uso turístico de esas viviendas (y además de distintas cantidades, de 0,45 € a 0,65 €, sobre algo que no me he enterado bien).

¿Alguien lo entiende?

Podría seguir planteando otros ejemplos de distintas formas de ver una misma realidad, podría hablaros de distintos metros cuadrados, de distintos papelitos que tienen que estar en la vivienda, de distintas autorizaciones que tienen que pedir, o de distintos cartelitos que deben situarse en distintos lugares.

Otra vez hemos perdido la ocasión de actuar de forma conjunta, de coordinar actuaciones, de llegar a acuerdos para no volver locos a nuestros operadores y turistas.

Otra vez hemos perdido la ocasión de que algunos de los órganos de coordinación que tenemos (para esto se crearon figuras como el Consejo Español de Turismo; la Conferencia Sectorial de Turismo; la Mesa de Directores Generales de Turismo o la Comisión Interministerial de Turismo) sirvan para lo que se crearon.

Y entre tanto, los que se tienen que estar descojonando de risa son los de Airbnb, HouseTrip, Booking, Windu o HomeAway, cuando ven desde la distancia el lío normativo que nos estamos auto imponiendo, mientras ellos ganan miles de millones de euros.

Mejor sin Ministro


En diciembre de 2015 se celebraron elecciones al gobierno de España, fueron las duodécimas elecciones desde la transición a la democracia, y las primeras que parecen que se van a eternizar.

Desde septiembre de dicho año, observamos como el Ministerio de Turismo de nuestro país dejó de funcionar, el Ministro y sus cargos de confianza estaban más preocupados de seguir en el gobierno, que de hacer el trabajo por el cobraban. Llevamos ya más de un año sin Ministro de Turismo, sin ninguna iniciativa turística a iniciativa del gobierno central ... y lo que nos puede quedar.

¿Y qué ha pasado en este último año?. La respuesta es clara, nunca se ha producido un crecimiento turístico mayor, que el que hemos tenido en este último año.

Sí, estoy afirmando que sin gobierno turístico nunca nos ha ido mejor.

Por lo tanto, una primera conclusión es que los datos nos confirman que el que “nos vaya bien, o nos vaya mal”, en turismo, no depende de la acción de un gobierno u otro, sino que depende de cientos de factores económicos, monetarios, bélicos, sociales, de las acciones que el sector privado desarrolle, de estrategias empresariales globalizadas, de modas, ... y, también, de la política turística.

Incluso, si algún estudioso del turismo analizara los datos turísticos de los últimos treinta años en una tesis doctoral, podría concluir que sin Ministro, el turismo en España iría mucho mejor.

Hagamos un poco de historia política.

José Manuel Soria anunció en abril, después de más de seis meses de “inacción”, que renunciaba como titular del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, tras hacerse pública su relación con los llamados papeles de Panamá y su participación en empresas familiares radicadas en paraísos fiscales. El Sr. Soria negó esa evidencia durante más de una semana, dijo que todo era mentira, pero en los periódicos pudimos ver los documentos que evidenciaban que todo aquello era cierto, por lo que nos quedamos sin Ministro en funciones, que en mi opinión, en aquella época, ni era Ministro ni tenía funciones.

Y hagamos un poco de historia turística de lo que ha pasado en este último año:

·         El número de viajeros alojados en establecimientos turísticos reglados en España (hoteles, pensiones, apartamentos turísticos, camping y casas rurales) fue de un 8 % mayor que en el año anterior.
·         El número de pernoctaciones realizadas en establecimientos turísticos reglados en nuestro país fue de un 7,4 mayor.
·         El número de llegadas a los aeropuertos nacionales subió en un 10 % con respecto al mismo periodo del año anterior.
·         El ingreso por habitación disponible, RevPar, subió, ni más ni menos, que un 10,8 % en los hoteles de nuestro país.
·         Según Exceltur, la gran patronal turística, “el verano de 2016 se cerró con un balance turístico excepcional”.
·         Exceltur llega incluso a afirmar que el verano de 2016 difícilmente será “replicable”.
·         El PIB turístico, según estimaciones empresariales, crecerá el doble que el PIB general, con unos aumentos del 4,5 %.
·         Se habrán generado casi 90.000 empleos turísticos más que en el mismo periodo del año anterior.


Y dejemos ya de hacer historia.

Lo que dicen los números es que sin Ministro de Turismo, el turismo ha ido mucho mejor que cuando teníamos Ministro de Turismo. Bonita paradoja digna de reflexión.

Si bien es cierto que el último Ministro de Turismo no era “apasionado” de nuestra principal actividad generadora de empleo y riqueza (es más, le importaba bien poco, ya que cuando le leíamos alguna declaración era sobre industria), sí que era el último responsable, o irresponsable, según se mire, de la misma.

El mensaje que quiero transmitir, es que no es cierto o en lenguaje de mi barrio, que es mentira, que cuando el turismo vaya bien dependa del buen trabajo del Concejal, Consejero o Ministro de Turismo, o de la Concejala, Consejera o Ministra, obviamente.

Pero también debemos tener bien claro que cuando las cosas empiecen a ir peor, o en lenguaje técnico, “que los crecimientos interanuales se desaceleren", no será "culpa" del responsable político de turno.

Creo que en nuestro país, o en nuestro pueblo, tenemos una percepción demasiado simple de los resultados turísticos, intentando culpar a la administración turística cuando las cosas van mal. Y también creo que existe un autobombo excesivo de esos responsables políticos convocando ruedas de prensa para transmitir lo que va bien, haciéndose una auto adjudicación de que esos resultados es gracias a su excepcional gestión.

Ni una cosa, ni otra.

No caigamos en falsas y simples lecturas de que el devenir de la actividad turística dependa de una de las partes que intervienen en el desarrollo de la misma. Los resultados, buenos o malos, dependen de todos, de todas, y por lo tanto nadie debe pensar que tiene un papel primordial en dicha evolución.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras responsabilidades y cada uno de nosotros ponemos nuestro grano de arena para que esto funcione mejor o peor, y seguro que nadie tiene más del 1 % de la competencia final en los resultados globales.

Que nadie se adjudique los beneficios obtenidos de un crecimiento turístico, y que nadie culpe de los descensos de determinados indicadores turísticos a un solo actor. Cualquiera de esas dos versiones sería una visión miope y analfabeta de la realidad del funcionamiento de la estructura turística.

Sería como afirmar que sin Ministro de Turismo, como nos ha pasado en el último año, todo funciona mucho mejor, ... aunque así haya sido.

domingo, 16 de octubre de 2016

El teatrillo turístico



Empieza el nuevo curso turístico, empiezan las nuevas promesas de mejoras, empiezan las nuevas reuniones post vacacionales … y empieza la temporada de teatro.

Y vosotros diréis ¿qué tiene que ver eso Rafa?. Pues que lo que os cuento a continuación, está relacionado con una obra de teatro de tres actos sobre las reuniones turísticas.

Y todo ello puede ser imaginado, … o no, como en muchas obras de teatro. Vosotros decidís.

Primer acto: reunión de la Asociación de Empresarios

Imaginaros una reunión de empresarios, de cualquier actividad, en cualquier zona turística (en nuestro caso, de Moncamar). Abre la reunión el Presidente de la asociación, diciendo:

- Buenos días, empezamos la reunión con el orden del día que enviamos el pasado día 12

Prosigue el Presidente diciendo:

- Primer punto, temas a tratar con el Ayuntamiento sobre mejoras turísticas en el municipio. Tiene la palabra el Vicepresidente responsable de temas institucionales y turísticos.

- Cuando quieras, Jorge.

Y empieza Jorge a hablar:

- Ya sé que me vais a decir que no vale para nada volver a reunirnos con la Alcaldesa y con el Concejal de Turismo, que ya lo hemos intentado varias veces y nos prometen que arreglarán los cinco puntos que les reclamamos y después no nos hace ni puñetero caso…, pero creo que debemos tener otra reunión con ellos, y aunque quizás no valga para nada, habría que intentarlo.

- ¿Quién me acompañaría?

Levantan la mano tres asistentes para pedir la palabra

- Eso no vale para nada, es perder el tiempo. Te van a decir lo mismo y van a hacer lo que quieran, como siempre hacen, apunta Laura.

- Deberíamos estar ya escarmentado. Hay elecciones el año que viene, y a estos no les importa el turismo, solo los votos, así que seguro que arreglarán alguna plaza o inventarán algún acto en los barrios para conseguir esos votos que les haga seguir cuatro años más, afirmaba Félix un poco alterado.

- Que ganas de perder el tiempo tienes Jorge, si son unos inútiles.

Antonio, presente en la reunión y que escuchaba eso, empieza a hablar:

- Hombre, pues yo estoy de acuerdo con Jorge, creo que hay que intentarlo, llevan ya dos años y ya van entendiendo que esto del turismo es muy importante, así que quizás ahora nos hagan caso. Cuenta conmigo para esa reunión, apostilló Antonio.

- Ese es el problema, interrumpió Alberto, que cuando están empezando a aprender, los cambian …, así llevamos toda la vida.

- Es verdad, añadió Gregorio, si esto funciona es gracias a nosotros, nada más que por nuestros esfuerzos. Somos los empresarios los que hacemos de Moncamar un destino turístico, a pesar de los políticos.

Y como en cualquier reunión de ese tipo, empezó todo el mundo a hablar, donde las críticas al equipo de gobierno de turno de nuestro Ayuntamiento imaginario era lo normal, en nueve de cada diez intervenciones.

Al final, el Presidente termina el debate diciendo:

- Está bien, se acabó. Quedamos que Jorge y Antonio van a tener la reunión con el Concejal de Turismo, a propósito, curioso que hayan puesto a un profesor de Geografía como Concejal de Turismo, … de geografía entenderá, pero de turismo …

A lo que se interrumpe el discurso por las carcajadas de los asistentes.

Y termina diciendo:

- Además, como no están haciendo nada, todo lo que puedan hacer, será bienvenido.

Segundo acto: reunión del equipo de gobierno del Ayuntamiento

Imaginaros una reunión del equipo de gobierno, de cualquier ayuntamiento, en cualquier zona turística, en nuestro caso de Moncamar. Abre la reunión la Alcaldesa del ayuntamiento, diciendo:

- Buenos días, empezamos la reunión con el orden del día que enviamos el pasado día 12 (en esto es en lo único que van a coincidir).

Prosigue la Alcaldesa:

- Tiene la palabra nuestro compañero Pepe Luis, Concejal de Turismo, que nos va a hablar de las actuaciones turísticas a realizar. Pepe Luis, cuando quieras.

- Buenos días, Alcaldesa, compañeros y compañeras. Como sabéis estamos desarrollando un ambicioso plan de actuaciones turísticas en el municipio. Actuaciones de limpieza, de seguridad, de información, de embellecimiento, de apoyo a empresarios, de mejora de las playas, etc., etc.

Y proseguía:

- Nunca en la historia de Moncamar se había apoyado tanto al sector turístico y a los empresarios turísticos, aunque entre nosotros hemos de reconocer que empresarios, lo que se dice empresarios, no existen en nuestro municipio.

En este momento interrumpe, Manolo, el Concejal de Fiestas:

- Llevas razón, Pepe Luis, aquí no hay empresarios turísticos que miren por el futuro de Moncamar, solo quieren hacer caja en el corto plazo y no tienen visión estratégica.

- Así es, apostilla, María Jesús, Concejala de Comercio y Deporte, solo miran por ganar más dinero y pagan poco a sus empleados y empleadas.

- Sigue, Pepe Luis, sigue, señala la Alcaldesa.

Y Pepe Luis, sigue:

- Tenemos una reunión pendiente con ellos, ya sabéis están siempre quejándose y no hacen nada de nada, solo pedir. Creo que debemos hacerla, aunque ya sabemos lo que pasará, dirán que debemos darle subvenciones y poner más dinero cerca de sus negocios, … pero en fin, esto es lo que tenemos.

Se produce un cambio de pareceres, casi todos en esa misma dirección y cierra este tema la Alcaldesa diciendo:

- Bueno, Pepe Luis ve con Mónica (Directora del Area de Turismo), a esa reunión cuanto antes, … aunque no valga para nada, y a ver si consigues que tengan visión de futuro.

Tercer acto: la esperada reunión conjunta entre Empresarios – Ayuntamiento

Imaginaros la reunión de los representantes del ayuntamiento con los de la asociación de empresarios turísticos de Moncamar.

Imaginaros el momento en el que van llegando los asistentes, más o menos pasaría esto:

- Hombre Pepe Luis, dice el Vicepresidente de la Asociación de Empresarios, me alegra verte, le dice a la vez que lo abraza efusivamente.

Abrazo que, obviamente, es correspondido con la misma efusividad.

- Déjame que te felicite, dice el Vicepresidente empresarial, estáis haciendo una magnífica labor desde el Ayuntamiento. Nunca nadie había hecho tanto por el turismo en Moncamar.

A lo que el Concejal de Turismo le responde en voz alta dirigiéndose a la delegación de los empresarios turísticos del municipio:

- Es muy fácil trabajar con vosotros, no hay en toda España unos empresarios con la visión de futuro que tenéis vosotros, dejando vuestros intereses económicos en segundo lugar, anteponiendo a Moncamar antes de nada.

- Soy yo el que tengo que felicitaros, Jorge, y por favor, transmítele la felicitación a vuestro Presidente de parte de nuestra Alcaldesa.

A lo que Jorge le contesta inmediatamente:

- Y mi Presidente le envía un abrazo muy cariñoso a la Alcaldesa, por favor, dile que estamos encantados contigo y con ella.

… y empezó la reunión …

Bueno, obviamente, esto es una recreación teatral inventada de lo que podría pasar en un municipio turístico en los foros internos y posteriormente mixtos de empresarios turísticos y equipos de gobierno municipal, … o sin inventar. Tú mismo.

Permítanme que insista



Quería insistir en lo tozuda que es la realidad, que siempre estamos en lo urgente y nunca tenemos tiempo para lo importante.

Cuando estamos en épocas de crisis, pues eso, que no tenemos tiempo para pensar en el futuro, porque estamos llorando por las esquinas e intentando atraer a algún turista que quiera gastar unos cientos de euros en uno de los mejores destinos turísticos del mundo.

Cuando estamos en épocas de crecimiento, pues eso, que no tenemos tiempo porque estamos pensando en que todo va bien y por lo tanto, para que cambiarlo, y además si los precios suben y vienen más turistas, "¿quién es el loco que quiere pensar en cambiar algo ahora?", como me dijo un empresario amigo hace unos días. Ya os imagináis mi respuesta: "yo soy uno de esos locos que considera que ahora debemos pensar en diseñar nuestro futuro turístico".

Permíteme que centre la reflexión en tres aspectos: 1. Cuál es la situación actual; 2. Cuáles son los cambios que se están produciendo en el sector turístico; 3. Qué estamos haciendo para adaptarnos a dichos cambios.
1. La situación actual, según los resultados del primer semestre en, por ejemplo, la Provincia de Málaga, gracias a los datos que proporciona su Observatorio Turístico, es la siguiente:
·         Los viajeros llegados a los hoteles, crecen en un 8%
·         Las pernoctaciones hoteleras, crecen en un 10,1%
·         El grado de ocupación crece en 3,6 puntos
·         El personal empleado en hoteles, crece en un 8,6%
·         Los ingresos medios por habitación disponible, crece en un 10,2%
·         Los viajeros llegados a establecimientos turísticos reglados no hoteleros (apartamentos turísticos, camping y casas rurales), crecen en un 18,5%
·         Las pernoctaciones producidas en establecimientos turísticos reglados no hoteleros, crecen en un 12,4%
·         La entrada de viajeros por el aeropuerto de Málaga, crece un 14,6%
2. Los cambios que se están produciendo en el sector turístico, que por tener poco espacio, lo podemos a aglutinar en:
·         Muchos cambios en la gestión
·         Muchos cambios en la intermediación
·         Muchos cambios en los destinos
·         Muchos cambios en los transportes
·         Pero sobre todo, ha llegado para quedarse un elemento nuevo y que va a cambiar radicalmente la forma de hacer turismo en el futuro, de la gestión de las empresas y de los destinos, el turismo colaborativo o las plataformas P2P: las viviendas vacacionales en alquiler, el transporte compartido, las rutas turísticas, etc.
3. Y lo que estamos haciendo para adaptarnos a esa nueva realidad:
·         Absolutamente nada
Propongo ir al primer curso de la Escuela de Turismo, o a primero de la Facultad de Económicas, o a primero de Bachillerato de Latín, y preguntarle a cualquiera de esos alumnos/as:  ¿Qué haríais vosotros si vuestra empresa o destino está creciendo de una forma exponencial y se están produciendo cambios muy importantes que van a alterar esa realidad en los próximos años?

Todos, todas, dirían inmediatamente

- Actuar

Si bien es cierto, que no sabrían cómo, pero lo que sí tendrían claro es que este momento es el idóneo para poder articular las estrategias necesarias para adaptarnos a esta nueva realidad turística, que se intensificará en los próximos años.

Si esa pregunta se la hacemos en cualquiera de nuestros foros turísticos, la respuesta siempre es la misma:

- Actuar, aunque tampoco tengamos muy claro cómo hacerlo.

Pero lo extraño de todo, es que todos pensamos que los retos que vamos a afrontar son de extremada importancia y complejidad, que este momento es el ideal para diseñar las estrategias para adaptarnos a esos retos y nos permitan seguir siendo competitivos en el futuro, ... pero el problema es que nadie da el paso para iniciar este proceso.

Pongamos un ejemplo, la irrupción de las viviendas turísticas vacacionales en cualquiera de nuestros destinos turísticos ha hecho que cambie la tradicional estructura de oferta de alojamiento en nuestras zonas turísticas.

Si en estos momentos no hay una guerra entre hoteleros y propietarios de las viviendas turísticas vacacionales, es porque en la fase de crecimiento exponencial y sin precedentes por el que estamos pasando (con turistas "prestados" de otras zonas) todos están vendiendo más y más caro (a las estadísticas oficiales y empresariales me remito), por lo que nadie está preocupado con el cambio de modelo turístico, social y económico por el que estamos pasando.

He realizado un estudio exhaustivo ..., en cinco minutos, y podemos estimar que los ingresos diarios de las viviendas turísticas en la ciudad de Málaga, pueden llegar a los 800.000 euros. Sí, has leído bien, diario y solo en alojamientos en esas viviendas.

Estas son mis estimaciones:

·         La capacidad máxima de viviendas turísticas en marzo de 2015, según Exceltur, en la Ciudad de Málaga eran de 28.763 plazas
·         A fecha de hoy, y por los datos de crecimiento de compañías como Airbnb, estimamos que la capacidad máxima es de 34.516 plazas.
·         Si estimamos un grado de ocupación del 73%
·         La estimación de la capacidad realmente ocupada al día serían de 25.196 plazas
·         Si estimamos que el precio medio diario por persona es de 32 €
·         Obtendríamos que los ingresos diarios por las viviendas turísticas serían de 806.284 €
·         Por lo que los ingresos anuales en las viviendas turísticas serían de unos 290 millones de euros.

Esa cantidad os puede parecer alta, o baja, o normalmente insípida, ya que no tenemos con que compararla.

He dedicado otros cinco minutos para hacer la misma estimación a nivel hotelero, y con la capacidad hotelera actual, que es de 10.608 plazas, un grado de ocupación del mismo 73% y una estimación precio medio por persona de 41 € (habitación a 82 €), los ingresos diarios de los hoteles de la Ciudad de Málaga serían de unos 317.400 euros.

Es decir, podríamos estar hablando que hoy en día, en la Ciudad de Málaga, se ingresan por alojamiento en viviendas vacacionales 2,5 veces más, que por alojamiento en hoteles.

Podríamos hacer ese mismo ejemplo en otras muchas actividades turísticas, y seguramente tendríamos resultados parecidos.

Y ante esta realidad, y perdónenme que insista, ¿qué estamos haciendo nosotros para adaptarnos a la misma y no perder, o incluso, ganar competitividad, empleo y riqueza en los próximos años?

Pues eso, nada.

O mejor, nada de nada.

Qué jartura ¡¡


Seguimos en una laaaaaaaaaaaaaaaaarga campaña electoral, que dura desde octubre del año pasado, y volvemos a escuchar todas las propuestas imaginables, … y por desgracia, otras que no nos podíamos ni haber imaginado, aunque estas últimas hacen que muchas veces nos descojonemos de la risa, y del tipo al que se le haya ocurrido.

Hemos escuchado que lo verdaderamente importante son los jóvenes, que son los jubilados, que son las mujeres, que son los desempleados, que son los discapacitados, que son los niños, que son los mayores de 45 años, que son los menores de 45 años, que son los parados, que son los autónomos, que son los empresarios, que son los universitarios, que son los funcionarios, que son los que no son funcionarios, que son los emprendedores, que son los trabajadores, … e incluso que son los jugadores de ping pong.

Hemos escuchado que hay que fomentar la industria automovilística, que hay que apoyar al sector comercial, que hay que recuperar las ayudas de la Política Agraria Común para nuestros agricultores, que hay que reconvertir al sector pesquero, que hay que apostar decididamente por la investigación, el desarrollo y la innovación, que hay que fomentar la ganadería caprina … y la porcina, que hay que fomentar la industria agroalimentaria, que tenemos que exportar más, que es necesario apostar por el sector tecnológico, que las empresas punto com son el futuro, … e incluso que hay que apoyar al artesano del Valle del Genal que todavía hace escobas con palma.

Y, como decimos en Andalucía, jarta la cosa.

Y lo verdaderamente importante, y cierto, sería que alguien nos hubiera dicho que “hay que beber más cervezas con los amigos”, que “hay que hacer más el amor” o que “hay que apoyar al sector turístico, que es quien tira de la economía y del empleo”.

Si alguien me promete que votándole yo iba a beber más cerveza con mis amigos, iba a hacer más el amor, e iba a apoyar al sector turístico, … lo voto, claro que lo voto, … incluso si fuera Rajoy.

Pero no, ninguna de estas tres cosas, las tres importantísimas, se han escuchado en esta campaña electoral.

Pero como dice mi amigo Gregorio Méndez, hay que seguir “predicando en el desierto, hoy no nos escucha nadie, mañana seguramente tampoco, pero dentro de diez años y si la salud nos acompaña, a lo mejor alguien nos entiende”.

Obviemos por un momento lo de beber más cervezas con los amigos, y hacer más el amor, … aunque la mayoría de los que estáis leyendo esto hagáis cada vez menos las dos cosas, … y centrémonos en esto del turismo, que en este caso es cierto que cada vez le dedicáis más horas.

Digamos una y otra vez, en todos los lugares donde podamos, que la actividad más importante de nuestro país es el turismo, … a ver si podemos convencer a quienes tienen las decisiones políticas, que lo verdaderamente importante para crear empleo (aunque no de la “calidad” que nos gustaría), es apostar por cualificar a nuestros productos y destinos turísticos, articular estrategias desestacionalizadoras, fomentar la diversificación de nuestros segmentos, ... y esas otras estrategias que os sabéis de sobra y que me voy a ahorrar volver a enumerarlas.

Tenemos que decir, una vez más, para que todos se enteren, que el TURISMO ES EL SECTOR EXPORTADOR NÚMERO UNO DE ESPAÑA. Ya sé que casi nadie lo sabe, pero es nuestra obligación decirlo una y mil veces, … y argumentándolo.

Y no lo digo yo, lo dice el Banco de España, que en su Balance del año pasado afirma que el turismo se revalidó como el primer sector exportador de España, por delante del resto de los sectores. Además, el propio Ministerio de Economía, señala claramente que según la Balanza de Pagos, los ingresos por turismo extranjero han sido los mayores de todas las actividades por las que hemos ingresado divisas de otros países.

Estamos hablando de unos 51.000 millones de euros por el turismo extranjero, dejando atrás a otras actividades como la exportación de bienes de equipo, la alimentación, textil, servicios, industria, etc. Además, creo que hemos de decir que se ha incrementado en casi un 4 % con respecto al año anterior, …pero que ese incremento venía de otro incremento del 4 % con respecto a 2013, y de otro 3,8 con respecto a 2012, etc., incrementándose los ingresos turísticos en los últimos cinco años de crisis, en los cuales la inmensa mayoría de actividades económicas bajaban, y bajaban, y bajaban y seguían bajando.

Problemas tenemos cientos, claro que sí, y hay que abordarlos decididamente, pero lo que creo es que tenemos que hacer, es un frente común para que los que nos dedicamos a trabajar en este apasionante sector, seamos capaces de afirmar con rotundidad en todos sitios (bueno en nuestras reuniones no hace falta, ya lo sabemos), que vivimos del turismo, y que lo digo yo, lo dices tú, lo decimos nosotros, … pero también lo dice el Banco de España, la Balanza de Pagos y el Ministerio de Economía.

También podríamos afirmar con rotundidad que EL TURISMO LIDERA LA “INTENCIÓN DE COMPRA DE LOS ESPAÑOLES”, que traduciéndolo al castellano, quiere decir que cuando los españoles, y españolas, tienen algo de dinero, en lo primero que piensan es en hacer turismo.

Y tampoco lo digo yo. Lo dice el Observatorio de Cetelem, de cuyo trabajo de investigación se desprende claramente que la prioridad en el gasto de los españoles es en hacer turismo, seguido de la tecnología y la salud. Es decir, que preferimos viajar, aunque nos pongamos malitos.

Del análisis del citado estudio, se puede comprobar, además, que hacer turismo no solo es la primera opción de gasto de los españoles, sino que duplica a la segunda y tercera opción de gasto, y casi triplica a la cuarta y quinta intención de compra.

Pues me acabo de dar cuenta que me he quedado sin espacio.

En definitiva, que resulta que nuestros principales ingresos vienen del turismo, nuestros principales gastos los dirigimos a hacer turismo, … y parece que nuestros dirigentes no se enteran que vivimos del y para el turismo.

Que jartura ¡¡